El Bosque de Protección Alto Mayo y el río Mayo sostienen la vida en San Martín. Su conservación no es opcional: es una responsabilidad colectiva que exige compromiso político, institucional y ciudadano para asegurar el futuro hídrico de la región.
VOCES entrevisto a la jefa del Bosque de Protección Alto Mayo BPAM Ing. Ivone Paico, quien participó como ponente en la Conferencia “Participación en la Seguridad y Conservación de las Reservas Hídricas Naturales” en el Auditorio del CIP Tarapoto organizado por el ANA
En medio de un escenario marcado por la presión sobre los recursos naturales y la ausencia de autoridades en plena coyuntura electoral, la ingeniera Ivone Paico ofrece una mirada clara, firme y didáctica sobre los avances, desafíos y riesgos que enfrenta el Bosque de Protección Alto Mayo. Su balance no solo resalta logros en conservación, sino que también evidencia una preocupante falta de compromiso político en un territorio donde nace el agua que sostiene a miles de familias.
Desde su experiencia en campo, Paico explica que el trabajo en el Bosque de Protección Alto Mayo se ha construido a partir de un enfoque articulado, en el que no solo participa el Estado, a través del SERNANP, sino también múltiples aliados que han permitido consolidar procesos de conservación a lo largo de los años. Uno de los pilares fundamentales ha sido la implementación de acuerdos de conservación, mecanismos que buscan involucrar directamente a la población que habita en el territorio. “No se puede hablar de conservación si solo intervienen el Estado o el sector privado; la población que vive en el bosque tiene que ser parte activa de este proceso”, sostiene, remarcando la importancia de la corresponsabilidad en el cuidado de los recursos naturales.

Sin embargo, este esfuerzo colectivo contrasta con la débil presencia de autoridades locales y regionales, especialmente en un contexto electoral donde, según señala, se ha hecho evidente su ausencia. Para jefa del BPAM, el rol de los gobiernos subnacionales es clave, no solo como actores políticos, sino como aliados estratégicos en la protección de las fuentes de agua. Recuerda que San Martín ha sido históricamente una región que ha promovido la participación en temas ambientales, pero advierte que ese impulso no puede debilitarse. “Esperamos que las nuevas autoridades entiendan que esta región es rica en bosques y fuentes hídricas, y que su conservación es vital para toda la población”, enfatiza.
Uno de los avances más significativos ha sido la reducción de la deforestación, un resultado que, según explica, está estrechamente ligado a la presencia de la Policía Nacional, en particular de la policía ambiental y la DIROES. Antes, los guardaparques realizaban su labor en condiciones de alto riesgo, recorriendo largas distancias sin respaldo. Hoy, la presencia policial no solo brinda seguridad, sino que también actúa como un elemento disuasivo frente a actividades ilegales como la tala o el tráfico de tierras. “Los infractores lo piensan dos veces cuando saben que hay presencia policial”, afirma.
No obstante, este avance enfrenta una amenaza latente: la posible retirada de estas fuerzas del área. Paico advierte que una decisión de este tipo sería un grave retroceso para la región, ya que abriría nuevamente las puertas a economías ilegales que afectan directamente al bosque. En ese sentido, destaca el papel del Comité de Gestión, que ha impulsado pronunciamientos dirigidos al Ministerio del Interior y a los congresistas, buscando asegurar la permanencia de la policía en la zona. Para ella, este no es solo un tema técnico, sino profundamente político, que requiere voluntad y acción de las autoridades.

La preocupación se extiende también a la falta de capacidad de gestión para fortalecer estas acciones desde el Ejecutivo. La ingeniera considera que mientras más actores políticos se involucren, mayores serán las posibilidades de sostener los logros alcanzados. Además, resalta que la labor policial no se limita al área protegida, sino que también apoya a la Autoridad Regional Ambiental y a la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, fortaleciendo las acciones de control y sanción.
En este contexto, su mensaje a los candidatos es directo y necesario: evitar promesas que comprometan los recursos naturales. Advierte que ofrecer tierras o promover actividades incompatibles con la conservación no solo es irresponsable, sino que pone en riesgo el futuro de la región. “Hay que ser sensatos, conocer el territorio y entender qué se está protegiendo”, señala, invitando a los actores políticos a sumarse, en lugar de obstaculizar, los procesos ya en marcha.

Impunidad ante hechos de violencia que deben repetirse.
Otro punto crítico es la impunidad frente a hechos de violencia ocurridos en el pasado, como el secuestro de guardaparques, policías y un fiscal. A pesar del tiempo transcurrido, el caso aún no cuenta con una respuesta contundente, lo que, según Paico, genera un precedente peligroso. La falta de sanción no solo debilita la autoridad del Estado, sino que también expone a quienes trabajan en la defensa del bosque.
A pesar de este panorama, la ingeniera resalta que el trabajo de conservación no se detiene. La estrategia ha sido diversificar aliados y fortalecer la articulación institucional, entendiendo que no siempre se puede depender de la voluntad política de turno. En ese camino, destaca el creciente protagonismo de las mujeres dentro del bosque, quienes se han convertido en actoras clave para transmitir valores de conservación a las nuevas generaciones.
Finalmente, subraya una idea central que atraviesa toda la conversación: el Bosque de Protección Alto Mayo no es solo un espacio natural, sino el origen de la vida para gran parte de la región. Allí nacen las aguas del río Mayo, que abastecen a ciudades y comunidades enteras. Su conservación no es un tema local ni sectorial, sino un asunto estratégico para San Martín. “Si no cuidamos estas cabeceras de cuenca, estamos comprometiendo el futuro de todos”, concluye.
En tiempos donde la política parece mirar hacia otro lado, la voz técnica y comprometida de quienes trabajan en el territorio recuerda lo esencial: sin bosque no hay agua, y sin agua, simplemente no hay vida.



