“Los desagües no son botaderos de basura”,
En medio de lluvias y colapsos de desagües, la crisis no solo es de infraestructura, sino de cultura ciudadana. El cuidado del agua y el manejo responsable de residuos se vuelven claves para frenar enfermedades evitables.
El incremento de casos de leptospirosis en la región San Martín ha encendido las alertas en el sector salud y en las entidades vinculadas al saneamiento, evidenciando una problemática que trasciende la infraestructura y se instala también en los hábitos ciudadanos. Así lo advirtió Javier Noriega Murrieta, jefe de la Oficina Desconcentrada (ODS) de la SUNASS en San Martín, quien señaló que esta enfermedad, asociada a condiciones insalubres y contacto con aguas contaminadas, encuentra un escenario propicio en el mal uso de los sistemas de agua potable y alcantarillado.
Según explicó el funcionario, SUNASS ya ha exhortado a las empresas prestadoras, como EMAPA San Martín, a redoblar esfuerzos para garantizar el acceso a agua potable segura, condición fundamental para reducir el avance de la enfermedad. Sin embargo, subrayó que el problema no radica únicamente en la capacidad operativa de las entidades, sino en prácticas cotidianas de la población que terminan comprometiendo todo el sistema.

Uno de los principales factores de riesgo identificados es el colapso de buzones y redes de alcantarillado, situación que se ha vuelto recurrente durante la temporada de lluvias. No obstante, Noriega Murrieta aclaró que estos colapsos no responden mayoritariamente a la antigüedad de la infraestructura, sino a la acumulación de basura en los desagües, desde residuos sólidos hasta objetos que nunca debieron ser arrojados allí. “Los desagües no son botaderos de basura”, enfatizó, al advertir que esta práctica genera el rebose de aguas servidas que pueden incluso ingresar a las viviendas, elevando significativamente el riesgo de contagio de leptospirosis y otras enfermedades.
El representante de SUNASS también informó que, ante emergencias recientes como deslizamientos de tierra que afectaron redes principales de agua potable —dejando a sectores de la ciudad sin servicio durante dos días—, se ha mantenido un monitoreo constante para asegurar la pronta respuesta de las empresas operadoras. Asimismo, instó a la ciudadanía a reportar de inmediato cualquier buzón colapsado o fuga, a fin de activar los protocolos de atención y evitar mayores impactos sanitarios.
En paralelo, la entidad ha solicitado información a la Dirección Regional de Salud de San Martín sobre los monitoreos de leptospirosis y enfermedades diarreicas agudas, en un esfuerzo por articular acciones que permitan contener estos brotes. Como parte de estas medidas, se ha programado para el mes de abril una fiscalización de los procesos de desinfección del agua, buscando garantizar que se cumplan los estándares establecidos.

Más allá de las acciones institucionales, el mensaje es claro: la prevención también depende de la ciudadanía. El manejo adecuado de residuos, respetar los horarios de recolección establecidos por las municipalidades y evitar arrojar basura en la vía pública son prácticas básicas que pueden marcar la diferencia. De lo contrario, como advirtió SUNASS, la combinación de lluvias, residuos y sistemas colapsados seguirá alimentando un círculo de contaminación y enfermedad que afecta directamente a la población.
En una región donde el acceso al agua segura aún enfrenta desafíos, la lucha contra la leptospirosis no solo pasa por obras y supervisión, sino por un cambio urgente en la cultura sanitaria, donde cada acción individual impacta en la salud colectiva.



