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Historias de Tarapoto, 64

Por Willian Gallegos Arévalo

La sociedad actual, lleno de ejemplos de antivalores, y casi al cierne de un holocausto nuclear, solo pareciera sobrevivir por la existencia del fútbol. De repente el fútbol es la mejor creación del espíritu humano, porque, celebrando un gol y una victoria trascendente nos hermanamos todos: el rico y el pobre, el fanático y el sensato, el guapo y el feo.

En la historia del fútbol tarapotino, el club Boys Tabacones se convirtió casi en una leyenda. Por casi quince años este club mantuvo una primacía en el escenario tarapotino de la mano del ingeniero Manuel del Carpio Carrión. Los jugadores, que parecían gladiadores, traídos desde los pueblos del Huallaga, se convirtieron en símbolos del esfuerzo y el pundonor, siendo también trabajadores del entonces Estanco del Tabaco. La mayoría de sus jugadores, de procedencia humilde, llegarían a ser deportistas epónimos y sus calidades en el dribling, en la cabriola y la fuerza de sus shots crearon una leyenda, siendo leyenda ellos mismos. Si bien todos sus jugadores parecieron tener muslos de acero, Ricardo Mozimbite Pinchi destacó por la fuerza de sus disparos que parecían sacar candela y chispas cuando rozaban los maderos del arco rival.

Lamentablemente no podemos poner en estas páginas la relación de todos esos jugadores. Si bien ya no quedan personas que los vieron jugar en la cancha “San Martín”, que quedaba en la quinta cuadra del jirón Martínez de Compañón, recogiendo versiones podemos rescatar para la memoria, los nombres de Abdón Ramírez (Pucacaca), Napoleón Cárdenas (Bellavista), Víctor Ushiñahua, Renínger García (Pucacaca), Leonel Fasanando, Jaime Mendoza García (Iquitos), Abelardo Fasanando……

Cada jugador del Boys Tabacones tenía su propia historia. El ingeniero Manuel del Carpio -casi dueño del club-, como si fuera un Mesías realizando su apostolado, los fue captando en los pueblos del Huallaga y no defraudaron. Y aquí viene una pequeña remembranza de Ricardo Mozombite Pinchi (Pilluana, 28 de mayo de 1928 -Tarapoto, 02 de julio de 1983), quien, a los 17 años fue al Ejército, en Iquitos, para servir a su patria y de donde Del Carpio lo trae para incorporarse a su club. Hijo de Miguel Mozombite Pinchi y Teodosia Pinchi Ushiñahua), tuvo ocho hermanos (Gilberto, Fredeslinda, Miguel, Benedicto, Dora, Arnulfo José y Gustavo).

Ricardo Mozombite contrae matrimonio (07 de abril de 1952) con Mercedes Tenazoa Rosales con quien llegaría a tener nueve hijos (Esther, Norith, Luz Violeta, Ricardo, Carlos, Pacita Mercedes, Percy Enrique, Max Henry y Tany Rocío). Como podemos ver, Ricardo se movía muy bien en todas las canchas y formaría una dinastía con sus hijos todos ellos profesionales y ciudadanos valiosos, creando la dinastía de los “Moshos”. Ricardo Mozombite dejó huella en las canchas de fútbol y en su vida y quehacer diario porque su casa, en la cuarta cuadra del jirón San Pablo de la Cruz, se convirtió en el refugio de sus paisanos de Pilluana, Mishquiyacu, Tres Unidos, Shimbillo, Chincha Alta. (Comunicando Bosque y Cultura).

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