El hecho evidencia la fragilidad del Estado en la Amazonía, donde la conflictividad social y la ausencia de servicios derivan en episodios cada vez más violentos.
La región Loreto volvió a ser escenario de violencia tras el secuestro de una embarcación petrolera y la retención de trabajadores en el río Corrientes, distrito de Trompeteros, hecho que dejó como saldo la muerte del suboficial Alejandro Neyra Abanto durante un operativo de rescate de la Policía Nacional del Perú (PNP) y la Marina de Guerra del Perú. El agente falleció mientras era trasladado en un helicóptero de la Fuerza Aérea del Perú al Hospital Regional de Loreto, tras resultar herido en un enfrentamiento.
El operativo buscaba liberar a siete personas retenidas y recuperar una barcaza de la empresa RICSA, que transportaba 10 mil 500 barriles de petróleo y estaba en poder de la comunidad nativa Providencia desde el 12 de abril. Los captores exigían dos millones de soles (unos USD 500 mil) para su liberación.

Durante la intervención, que incluyó intentos de diálogo, se produjo un intercambio de disparos. Además del fallecimiento de Neyra Abanto, el agente Saldaña Sánchez Abraham resultó herido por perdigones en el hombro, aunque su estado es estable. Hasta ahora, solo tres personas han sido rescatadas.
El general Fernando Enrique Mego Avellaneda, jefe de la Región Policial de Loreto, confirmó que el caso constituye un presunto delito de secuestro y extorsión, el cual será investigado por el Ministerio Público. Indicó además que la comunidad de Providencia no forma parte del circuito petrolero ni recibe beneficios directos. “El dirigente de esa comunidad sabe que las empresas petroleras no tienen ninguna obligación con ellos”, declaró.
El caso reabre el debate sobre la gestión de conflictos en territorios amazónicos, donde las demandas sociales y la débil presencia estatal siguen generando escenarios de alta tensión.



