Con monitoreo científico y participación comunitaria, el Bosque de Protección Alto Mayo fortalece la defensa del mono choro de cola amarilla, símbolo de una Amazonía que aún resiste frente a la deforestación y la pérdida de hábitat.
El reciente protocolo de monitoreo del mono choro de cola amarilla marca un nuevo paso en la conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas del Perú. Este primate, que habita exclusivamente en territorio peruano y se encuentra en peligro de extinción, será objeto de un seguimiento más especializado en el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, a través del Bosque de Protección Alto Mayo, donde el procedimiento empezará a aplicarse desde junio próximo.

La jefa del bosque protegido, Ivonne Paico Vera, explicó que este protocolo permitirá conocer con mayor precisión el estado de conservación y comportamiento de la especie. Señaló que para la elaboración de este instrumento técnico se trabajó desde el año 2016, desarrollando líneas de base que hoy permiten consolidar un sistema de monitoreo más riguroso.
Según indicó la especialista, la aplicación del protocolo coincidirá con la temporada en la que disminuye el caudal de los ríos y antes del inicio de las lluvias, condiciones que facilitan el trabajo de campo de los guardaparques. Para ello, el personal del área natural protegida recibió capacitación especializada y realizó recorridos de reconocimiento dentro del bosque.
Durante los patrullajes se registraron avistamientos de ejemplares adultos acompañados de sus crías, un hecho alentador para los investigadores y conservacionistas. “La especie se sigue manteniendo y reproduciendo, asegurando así que la población no desaparezca”, sostuvo Ivonne Paico Vera, resaltando la importancia de continuar fortaleciendo las acciones de protección.
Como parte del diseño del protocolo, durante el año pasado se establecieron once transectos dentro del bosque, franjas de estudio que permiten medir variables ecológicas y registrar la presencia o ausencia del mono choro de cola amarilla. A través de estas rutas, los guardaparques podrán identificar ejemplares machos, hembras y juveniles, generando información más precisa sobre la dinámica poblacional de la especie.
El monitoreo también permitirá comprender mejor sus hábitos y desplazamientos dentro del ecosistema. Actualmente, observar al mono choro de cola amarilla continúa siendo una tarea compleja. Aunque existen reportes de avistamientos incluso cerca de carreteras, los especialistas coinciden en que se requiere paciencia, largas horas de espera y condiciones favorables para lograr verlos en libertad.

La conservación de esta primate resulta clave para el equilibrio ecológico del Alto Mayo. Ivonne Paico Vera recordó que al mono choro de cola amarilla se le conoce como “el jardinero del bosque”, debido a que cumple una función esencial en la dispersión de semillas de especies forestales, contribuyendo así a la regeneración natural de los bosques amazónicos.
Sin embargo, la principal amenaza sigue siendo la destrucción de su hábitat. La deforestación y el avance de actividades humanas sobre los bosques continúan afectando a las poblaciones de primates en la Amazonía. Frente a ello, desde 2011 el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado impulsa acuerdos de conservación con las familias asentadas en la zona, promoviendo actividades productivas sostenibles y una relación más equilibrada con el entorno natural.
Los resultados empiezan a evidenciarse. De acuerdo con información difundida desde el Bosque de Protección Alto Mayo, la deforestación logró reducirse significativamente en los últimos años. Mientras anteriormente se perdían más de 600 hectáreas anuales de bosque, en 2025 la cifra cerró en aproximadamente 143 hectáreas. Esta reducción representa un avance importante para la preservación del hábitat natural del mono choro de cola amarilla y para la estabilidad ecológica de una de las zonas más biodiversas de la región San Martín.

La experiencia del Alto Mayo también refleja un cambio progresivo en la conciencia ambiental de las comunidades locales. Las campañas educativas y los esfuerzos de sensibilización desarrollados en San Martín, Amazonas y otras regiones del país han fortalecido la participación de las familias en las tareas de conservación, consolidando un compromiso colectivo con la protección de la Amazonía.
En medio de las amenazas ambientales que enfrenta el país, el caso del mono choro de cola amarilla simboliza la necesidad urgente de proteger los bosques amazónicos no solo como reservas naturales, sino como espacios de vida, equilibrio climático y supervivencia para especies únicas en el mundo. Fuentes: Agencia Andina – Sernanp



