Por Willian Gallegos Arévalo
Tarapoto ha tenido sus picos históricos en donde el factor político y el interés de sus autoridades locales jugaron roles sinérgicos, porque un gobierno local no es una isla. Es una suma de compromisos pensando en el interés general. Y es así que, en el devenir de su formación como el enclave urbano que sería a través del tiempo, la participación del diputado Ulises Reátegui Morey sería decisiva en la gestión edil de Julio Samaniego Paz, quien sería alcalde de esta ciudad por segunda vez, en el período 1954-1956. Serían otros eslabones en el ingreso de esta ciudad en la modernidad.
El 13 de junio de 1956 Tarapoto pasaría por cambios importantes. Se inauguraron obras de real trascendencia para la ciudad. La víspera, el diputado Ulises Reátegui Morey había llegado a esta ciudad y su caminata desde el antiguo campo de aterrizaje hasta su residencia, acompañado por don Julio Samaniego Paz concitó la atención de los tarapotinos. En esos tiempos, el prestigio de un congresista hacía justicia a su calidad personal y a su desempeño parlamentario. A partir de la séptima cuadra antes de llegar a la Plaza de Armas no podían dejar de detenerse para recibir el saludo de la gente.
Las obras públicas trascendentales a inaugurarse el miércoles 13 de junio serían las siguientes: La Plaza de Armas, el Mercado de Abastos y el Camal, el alumbrado público del moderno Mercado, nivelación de las calles San Martín, Martínez de Compañón, Jiménez Pimentel, Ramírez Hurtado, Moyobamba, Maynas, San Pablo de la Cruz y Gregorio Delgado. A todas estas invalorables obras, se sumaron las inauguraciones de la carretera que conducía a los manantiales de El Achual inaugurándose también estos pozos, que se sumarían al pozo de El Fondero, que eran los surtidores de agua potable desde su inauguración y durante toda la década de los sesenta; pero esto es otra historia.
Recordemos que el anterior Mercado de Abastos de Tarapoto estuvo ubicado en donde se encuentra la Casa del Maestro, que al finalizar la década de los cincuenta sería comprada por el Sindicato Provincial de Maestros Primarios de San Martín, y es como si fuera un patrimonio de la ciudad. Los dirigentes de esa primera junta directiva serían: Víctor Antonio Arévalo Hidalgo, Nelly Leveaú de Jorge, Diómedes Pinchi Panduro, Gustavo Arévalo Pinedo, Medinacelly Cabrera Pérez, Antonio Vásquez Ramírez, Reynaldo Saavedra Paredes, José Enrique Célis Bardales, José Antonio Ramírez Arévalo, Adolfo Hildebrandt Sánchez, Ángela Mori de Vásquez, Wilildoro Hidalgo Flores, Heny Tello de Lage, Víctor del Águila Ríos, Esperanza Moya Granados y Luis Gastón Solís Villacorta.
De la relación de maestros nombrados, muchos de ellos su memoria se han perennizado al haberse designado con sus nombres a emblemáticos colegios de esta ciudad, como el del José Antonio Ramírez Arévalo, al 191; con José Enrique Célis Bardales, al 195. Y desde mi percepción, y al haber conocido a muchos de los maestros integrantes de ese sindicato, hay maestros que tienen bastantes méritos y suficientes para que se sus nombres se perennizaran al haber sido también auténticos líderes magisteriales. (Comunicando Bosque y Cultura).



