Cuando los ríos cruzan fronteras, también deben hacerlo las decisiones para protegerlos. Cuatro países amazónicos han decidido remar en la misma dirección para preservar a los grandes bagres migratorios, símbolo de la vida, la alimentación y el equilibrio ecológico de la mayor cuenca hidrográfica del planeta.
Representantes de Perú, Brasil, Bolivia y Ecuador aprobaron una propuesta de gobernanza regional para implementar el Plan de Acción para la Conservación de los Grandes Bagres Migratorios Amazónicos, especies clave para la biodiversidad y la seguridad alimentaria de millones de habitantes de la Amazonía.
El acuerdo fue alcanzado durante la Segunda Semana Aguas Amazónicas, realizada en Iquitos del 6 al 9 de julio, donde especialistas, científicos y autoridades de los cuatro países evaluaron estrategias conjuntas para la conservación de estas especies, capaces de recorrer miles de kilómetros a través de la cuenca amazónica durante su ciclo de vida.

Como principal resultado del encuentro, se estableció una estructura regional de trabajo integrada por un Comité de Coordinación, un Comité Consultivo y grupos técnicos especializados, con participación formal de los gobiernos involucrados. La iniciativa busca fortalecer la cooperación internacional para la protección de los recursos pesqueros amazónicos y reactivar esfuerzos conjuntos de conservación impulsados desde décadas anteriores.
La clausura de la reunión se realizó en la sede del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), entidad adscrita al Ministerio del Ambiente. Durante el evento, la presidenta del Consejo Directivo de la Alianza Aguas Amazónicas, Vanessa Rodríguez Flores, destacó que se cumplieron los objetivos previstos y se fortaleció el trabajo articulado entre las instituciones participantes.
Asimismo, se informó que la Alianza Aguas Amazónicas reúne a más de 30 instituciones, las cuales impulsan acciones de monitoreo pesquero, investigación científica y ciencia ciudadana para mejorar el conocimiento y la gestión de los ecosistemas acuáticos de la región.

Durante las jornadas también se evaluaron avances en el monitoreo de poblaciones de peces, el intercambio de información científica y el desarrollo de estrategias para conservar la conectividad de la cuenca amazónica, considerada fundamental para la supervivencia de las especies migratorias.
Otro de los acuerdos alcanzados fue fortalecer un modelo de gestión participativo que involucre a científicos, pescadores, pueblos indígenas, organizaciones de la sociedad civil y autoridades públicas, con el objetivo de que las decisiones sobre el manejo de los recursos pesqueros se basen tanto en evidencia científica como en conocimientos ancestrales.
Los grandes bagres migratorios son especies fundamentales para el equilibrio ecológico de la Amazonía y constituyen una importante fuente de alimentación para miles de familias de la región, por lo que su conservación es considerada una prioridad para los países que comparten la mayor cuenca hidrográfica del mundo.



