¿Cuánta tierra necesita un hombre? Es el título de un cuento publicado en abril de 1886 por León Tolstói. Cuenta la ambición insaciable de un campesino ruso que buscando acaparar más y más tierras viaja a un pueblo lejano, donde fallece por cansancio al aceptar el reto de apropiarse de toda el área que consiga recorrer en una sola jornada y regresar al punto de partida antes de que se ponga el sol. Muerto y sin conocidos es enterrado en una fosa de solo dos metros.
¿Quién fue León Tolstói?
Lev Nikoláievich Tolstói (1828 – 1910). Fue un escritor ruso que consolidó su fama con dos de sus grandes obras: Guerra y paz y Ana Karenina, consideradas las mejores novelas de la literatura universal. Fue nominado sucesivamente para el Premio Nobel desde el año 1902 al 1906 y nunca le otorgaron. En 1870 renunció a todo derecho de autor para vivir en humildad. Murió de neumonía en la estación de tren de Astápovo a los 82 años.
Extracto del cuento ¿Cuánta tierra necesita un hombre?
“El campesino Pajom considera que dispone de muy poca tierra, diciendo: ¡Si tuviera toda la tierra que quisiera, no tendría miedo de nadie, ni siquiera del diablo! y poco a poco va aumentando sus posesiones, pero sigue sintiendo que no son suficientes. Un día se entera que los bashkirios tienen tantas propiedades y que son tan inocentes que se puede conseguir tierras casi de valde. Pajom viaja hacia el lugar. Allí, les hace regalos y a cambio, el jefe baskirio le ofrece un trato: “toda la tierra que consigas recorrer en una jornada será tuya, al precio de mil rublos”. Lo único que debes hacer es marcar los lugares por los que pasas, con una condición: regresar al punto de partida antes de que se ponga el sol.”
Pajom se lamenta cuando llega la noche
“Al día siguiente, el jefe deja su gorro en la cima de un cerro como punto de referencia. Pajom comienza a caminar marcando los lugares que más le gustan. Con el paso del tiempo, empieza a cansarse, pero sigue caminando mientras piensa: “Aguanta unas horas y vivirás como un rey el resto de tu vida”. Cuando decide que es suficiente, se percata que se encuentra muy lejos del punto de partida y que cae la noche. Empieza a lamentarse, pero se da cuenta que en lo alto del cerro (donde está el gorro) todavía se ve el sol. Emprende la subida a la colina con sus últimas fuerzas y al llegar al punto marcado cae de bruces exhausto. Tratan de levantarlo, pero estaba muerto. Entonces, cavaron una tumba. Dos metros de tierra de la cabeza a los pies, bastaron para enterrarlo.”
La avaricia, ese deseo insaciable
El relato critica la avaricia. Muestra que el deseo insaciable de Pajom por poseer más y más tierra lo lleva a la muerte. Grafica cómo un hombre sencillo puede caer en la trampa mortal de creer que la plenitud de la vida depende de la cantidad de bienes que se logra acumular. Evidencia que el problema de Pajom no es la escasez, sino la insaciabilidad, la avaricia. Así Tolstói pronuncia su veredicto final, tan simple como devastador: la única tierra que un hombre necesita es la que ocupa su propio cuerpo.
La idolatría moderna
El relato de Tolstói es una advertencia contra la idolatría moderna, que propaga que el consumismo y la prosperidad material son los dioses que dan felicidad. Que la idolatría moderna que adora la tecnología, el dinero, la diversión sin freno, la codicia, es la que nos impide ver cómo la avaricia destruye la salud, las viejas amistades y la unidad familiar.
Fuentes consultadas:
Google. Instituto de Investigaciones Filosóficas. https://www.filosoficas.unam.mx.
Google. Wikipedia. https://www.es.wikipedia.orga
Google. Ciudad Seva. https://www.ciudadseva.com
Google. Lectulandia. https://www.lectulandia.com



