Salimos de una elección presidencial y entramos a las regionales y municipales. Y hablando de estas últimas, el ciudadano común verá como nuevamente la propaganda inunda las redes sociales y sus calles, propuestas por aquí y por allá, que en muchos casos serán olvidadas después de la campaña.
Las gestiones salientes tiemblan, y las nuevas se preparan para timonear el aparato por los próximos cuatro años. Para el candidato ganador, este sería un momento inigualable para él y la región, siempre y cuando tenga visión, hambre de gloria y se rodee de las personas idóneas que complementen o materialicen esa visión, que no es otra cosa que continuar lo bueno que pudo haber, corregir lo que se deba corregir y desechar lo que no funcionó.
San Martín es una región privilegiada, poseemos recursos naturales y talento humano para desarrollarla. Pero quiero centrarme en un punto específico: el tema agrario. Todos sabemos que San Martín es una región predominantemente agrícola, en donde lamentablemente la política y las decisiones no han estado bien dirigidas hacia ese destino. El productor agrario es la base productiva más importante de esta región, pero ha sido relegado a ser un actor secundario, en donde no se le ha dado la importancia debida a tan sacrificada y necesaria actividad, que complementa y/o dinamiza al resto de cadenas comerciales de la sociedad en general. Ya decía el gran economista, Rainer Schickele, en su ´Tratado de Política Agrícola´: “Los agricultores soportan no sólo su participación integra en la carga de las depresiones económicas, sino también una parte de la carga que debería corresponder a la gente de las ciudades”.
San Martín, si bien es conocido a nivel nacional y mundial por sus cultivos de café y cacao, podría ampliar y diversificar nuestra oferta de productos, por ejemplo, con el cultivo de plátano. Ecuador, un
país significativamente más pequeño, es el líder agroexportador de ese cultivo con un 31% del mercado mundial con un poco más de 150,000 hectáreas. San Martín podría hacerlo sola o uniéndose en un polo productivo junto a Loreto y Ucayali. Para realizar la ansiada innovación se necesita decisión política, líderes con visión, inversión cuantiosa y articulación en todos los niveles. Esto no se logra en un par de años y haciendo borrón y cuenta nueva ante cada nueva gestión. Ecuador lo logró en 25 años con continuidad, políticas continuas y con horizontes, así el gobierno sea uno de derecha o de izquierda. (Comunicando Bosque y Cultura).



