“Con un momento de silencio por el duelo nacional que aflige a vuestro país, me recojo ante todas las almas víctimas de la catástrofe (…). ¿Qué motivo más grande de meditación que tiene tal venganza de la naturaleza enfrente de la maldad humana, preocupada todavía en buscar la manera de destruirse?”
“La lección es fortísima…Lastimosamente el género humano piensa en guerras y revoluciones cuando ya bastantes cataclismos “naturales” están por encima de las enfermedades y penosas experiencias que cada uno debe sufrir en esta encarnación. Nos queda sólo que orar y…únicamente con nuestros ojos para llorar…Coraje y Fe.”
Estas profundas y sentidas reflexiones del Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière son, ¡Ay! siempre de una actualidad lamentable, hasta que hayan impregnado a nuestra humanidad para que reaccione y actúe más sabiamente en armonía consciente con la ley de interdependencia universal.
Y es que las diversas catástrofes como terremotos, huracanes, sequías, olas de calor, etc. no dejan de cobrar millones de víctimas, colmando de dolor a nuestros semejantes…
Estas leyes universales largamente ignoradas y, por ello, inobservadas, incomprendidas y desobedecidas, se muestran al entrar en contacto con las enseñanzas matésicas de la Gran Tradición Iniciática (@magnafraternitasuniversalis):
“Nuestro planeta…ofrece el espectáculo de un enorme Ser Viviente cuyas venas serían las capas geológicas; las arterias, los ríos; las vías respiratorias, los volcanes; el día y la noche corresponderían a la aspiración y expiración del ser humano, etc….Por su parte, Papus insiste sobre el hecho de que, cuando el planeta tiene hambre, suscita siempre, para aumentar su cantidad de alimentos: epidemias, cataclismos, o guerras entre animales o seres humanos. (…)”
“La matanza organizada de los animales es el comienzo de una ley acción reacción que ¡sepultará a los humanos! Esta lucha que emprendemos contra las leyes naturales ofende a la Naturaleza que para vengarse produce un crimen (llamado guerra) con el fin de absorber por millones a los vándalos que la han mutilado.”
Así pues, el autor nos alerta sobre el hecho de lanzar malos pensamientos hacia la “atmósfera”, como por ejemplo las continuas preocupaciones por destruirse mutuamente con revoluciones y conflictos, formando bloques de guerra, las conocidas “ideologías agresivas” de la actualidad, la extracción monstruosa de “recursos” (como las gigantescas flotas navieras chinas que están acabando con la fauna marina frente a Perú y que se ven desde los satélites como si fueran enormes ciudades con sus luces y también su brutal e insaciable extracción de minerales por el Puerto de Chancay, para abastecer el materialismo mundial), los deseos de venganza, destrucción y poder que inundan como diluvio universal nuestro mundo, que nos recuerdan aquella terrible realidad que describe la situación actual de tantas “almas diabólicas” encarnadas:
“No olvidemos en efecto que la zona inferior del mundo invisible comprende a las almas —en el fondo desgraciadas y dignas de compasión— cargadas con una tara kármica espantosa, llenas de emociones negativas y de rencor, y que una insaciable voluntad de dominio por el hierro y el fuego las empuja a encarnarse. Los horrores perpetrados en el curso de la segunda guerra mundial permiten entrever lo que ocurrirá si se deja a esos bajos fondos de los desencarnados aventajar a las almas evolucionadas y afluir sobre nuestro planeta. Y desde este punto de vista, no olvidemos que a falta de tal invasión en masa la infiltración en las jerarquías de la humanidad de una columna de anticristos no cesa de continuar.”
Por ello, se impone un “aporte de vibraciones intensas como ayuda para la evolución de una mejor comprensión.” como solución a esta crisis:
“Este estado de degeneración física y mental es lo que disminuye la vitalidad y la moralidad y abate las fuerzas de resistencia (…)
“Entonces, los pueblos llegan a un estado de aptitud para contraer las enfermedades catalogadas que se denominan guerras civiles, revoluciones, grandes epidemias, terremotos, etc… Estos flagelos obligan a suspender los hábitos malsanos, a encontrar nociones más justas, a aplicarse más estrictamente a los deberes esenciales (espíritu de verdad, de unidad, de disciplina, de caridad, y de altruismo).”
“En suma, cuanto más el individuo y sus agrupaciones se aparten de la ley natural en la elección y el perfeccionamiento de sus condiciones de vida y de evolución, tanto más las sanciones dolorosas, individuales y colectivas, crecerán porque el progreso es una fatalidad y todo aquello que no queremos aprender de buen grado, nos es impuesto a la fuerza por el orden bienhechor de las cosas. Es decir, que los remedios parciales o teóricos (desarme universal, vacunaciones múltiples, etc.…) jamás llegarán a refrenar definitivamente el retorno de los flagelos, porque la represión del mal hecha a base de medios artificiales, en un punto dado, no conduciría sino a hacerlo aparecer en otras partes y a transformarse en desgracia mayor, lo que no sucedería si se lo hubiera reprimido en su fuente.”
“La obligación de descubrir, de proclamar y de practicar las leyes naturales que regulan la conducta intelectual y moral de los hombres quedará, en definitiva, como el único remedio general para alejar todas las miserias humanas y, por consiguiente: el único objeto o fin que se debe ofrecer, como solución, a los problemas de cada uno.”
“Las destrucciones de cualquier índole, que sean contaminadas por las almas diabólicas, la elevación de la Mente Pura, es una oportunidad de hacer una Humanidad mejor, capaz entonces de desarrollar comprensión, entendimiento mutuo y PAZ.”



