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La pesca artesanal resiste en Yurimaguas

El cambio climático reduce las capturas en los ríos Huallaga y Paranapura. Los pescadores advierten que el intenso verano podría retrasar el mijano, uno de los ciclos más importantes para la pesca amazónica.

Cuando la ciudad de Yurimaguas aún duerme y las primeras luces iluminan el río Huallaga, los pescadores artesanales ya están en plena faena. Uno de ellos es Víctor Arirama, quien revisa cuidadosamente sus redes antes de salir. Sabe que un error puede significar perder la pesca del día, aunque hoy la mayor preocupación es otra: el río ya no se comporta como antes.

Los hombres del río aseguran que el nivel del agua baja más rápido, las lluvias llegan tarde y el calor es cada vez más intenso, cambios que han reducido notablemente las capturas en los ríos Huallaga y Paranapura“Ya no es como antes. En una redeada de dos paños sacábamos una bandejada o un balde de 20 kilosAhora, con las justas salen cinco o diez pejes”, afirma Víctor Arirama.

La preocupación aumenta porque el verano amazónico recién comienza y podría prolongarse más de lo habitual. El mayor temor es el retraso del mijano, la migración de miles de peces río arriba para reproducirse y la temporada más importante para la pesca artesanal amazónica. Si este ciclo se retrasa o disminuye, las pérdidas alcanzarán a pescadores, comerciantes, mercados y consumidores.

La pesca artesanal es una actividad clave para la economía de Alto Amazonas. Cada madrugada abastece los mercados de Yurimaguas con especies como boquichico, doncella, lisa, gamitana, fasaco, palometa, yahuarachi, sábalo y acarahuazú, además de garantizar la principal fuente de proteína para miles de familias amazónicas.

Desde los puertos de La Boca, Abel Guerra, Zamora, Garcilazo y Aguamiro, el pescado llega diariamente a mercados, restaurantes y comunidades ribereñas. Sin embargo, el sector continúa siendo uno de los más olvidados por las políticas públicas, pese a sostener una importante cadena económica local.

Las mujeres también desempeñan un papel fundamental. Teresa Mozombite, quien hace tres meses empezó a acompañar a su esposo en la pesca, asegura que aprendió rápidamente el oficio. Como ella, muchas mujeres participan en las faenas, la limpieza y comercialización del pescado, aunque su aporte rara vez es reconocido.

Además de ser un sustento económico, la pesca representa un conocimiento ancestral transmitido entre generaciones. Hoy esa experiencia enfrenta los efectos del cambio climático, que se reflejan en veranos más prolongados, menor caudal de los ríos y alteraciones en los ciclos reproductivos de las especies, agravados por la deforestación, la contaminación y la presión sobre los recursos naturales.

Los pescadores también enfrentan carencias como la falta de créditos, motores adecuados, equipos de seguridad y sistemas de conservación en frío. A ello se suma la ausencia de programas permanentes de capacitación y de una asociación sólida que represente al sector y facilite el acceso a proyectos y apoyo estatal.

Al caer la tarde, las canoas regresan con capturas que apenas cubren los gastos diarios. Víctor Arirama guarda nuevamente sus redes con la esperanza de que el río vuelva a ser generoso. Mientras los ríos Huallaga y Paranapura sigan alimentando a Yurimaguasproteger la pesca artesanal debe ser una prioridad para el desarrollo de Alto Amazonas, antes de que los efectos del cambio climático comprometan una actividad esencial para la economía y la seguridad alimentaria de la Amazonía: Por Segundo Chuquipiondo.

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