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MI NIÑA(O) SE COME LAS UÑAS… ¿QUÉ HAGO?

Comerse las uñas en niños (onicofagia) es un hábito muy frecuente, que suele empezar entre los 3 y 4 años y afecta hasta al 30–60% de los menores.

Aunque muchas veces es pasajero, puede causar problemas en las uñas, dientes y hasta infecciones si se mantiene.

La clave es abordarlo con paciencia, sin castigos, y ofreciendo alternativas para manejar ansiedad o aburrimiento.

CAUSAS MÁS COMUNES

  • Estrés, ansiedad o tensión emocional: el niño lo hace para calmarse.
  • Aburrimiento o concentración: ocurre de manera automática mientras estudia o ve televisión.
  • Imitación: si observa a familiares con el mismo hábito.
  • Factores emocionales o de conducta: en algunos casos se asocia a TDAH, ansiedad o depresión.

CONSECUENCIAS POSIBLES

  • Heridas y sangrado alrededor de las uñas.
  • Infecciones bacterianas o fúngicas en dedos y boca.
  • Deformidades en uñas y cutículas.
  • Problemas dentales y mandibulares: desgaste de dientes, dolor en la articulación temporomandibular.
  • Halitosis (mal aliento) por bacterias transferidas.
  • Impacto emocional o social: vergüenza o críticas de compañeros.

ESTRATEGIAS PARA AYUDAR A DEJAR EL HÁBITO

  • No castigar ni reñir: aumenta la ansiedad y empeora el problema.
  • Refuerzo positivo: felicitar cuando no se muerde las uñas.
  • Mantener uñas cortas y limpias para reducir la tentación.
  • Ofrecer alternativas para las manos: pelotas blandas, plastilina, manualidades.
  • Identificar momentos de riesgo (televisión, tareas, nervios) y dar actividades de distracción.
  • Técnicas de relajación: lectura, dibujo, respiración.
  • Consultar al pediatra si hay heridas, dolor o el hábito es persistente.

MENSAJE CLAVE PARA PADRES EN PERÚ

La onicofagia en niños casi siempre es transitoria y benigna, pero puede traer complicaciones si se mantiene.

Lo más importante es acompañar con paciencia, ofrecer alternativas y reforzar conductas positivas, evitando convertirlo en un conflicto.

Si el hábito persiste o causa daño físico, es recomendable consultar al pediatra o psicólogo infantil.

MITOS FRECUENTES SOBRE EL COMERSE LAS UÑAS

“Es solo un mal hábito sin consecuencias”

FALSO: Aunque muchas veces es transitorio, puede causar infecciones, deformidades en las uñas y problemas dentales si se mantiene.

“Se cura rápido con medicamentos”

FALSO: No hay fármacos efectivos para eliminar la onicofagia.

Se han probado antidepresivos y otros medicamentos, pero sin resultados consistentes.

“Es señal de una enfermedad grave”

PARCIALMENTE FALSO: La mayoría de los niños que se muerden las uñas están sanos.

Sin embargo, en algunos casos puede asociarse a ansiedad, depresión o TDAH, por lo que conviene observar el contexto.

“Hay que castigarlo para que deje el hábito”

FALSO: Los castigos aumentan la ansiedad y empeoran el problema.

El refuerzo positivo y las alternativas son más eficaces.

«Lo hacen solo para llamar la atención»

REALIDAD: En la mayoría de los casos, los niños se muerden las uñas de forma inconsciente como una vía de escape para autorregular sus emociones o lidiar con el aburrimiento, no como una manipulación.

«Siempre es señal de un trauma o un problema psicológico grave»

REALIDAD: Aunque el estrés o la ansiedad pueden ser detonantes, muchos niños lo hacen por simple imitación o como un hábito pasajero para canalizar energía.

«Se soluciona fácilmente regañando al niño o pintándole las uñas con algo amargo»

REALIDAD: Los castigos suelen aumentar la ansiedad y empeorar el hábito.

Los esmaltes amargos pueden ser una herramienta de apoyo, pero no solucionan la causa emocional subyacente.

«Morderse las uñas no causa ningún daño real»

REALIDAD: Puede provocar infecciones en la piel (paroniquia), alterar el crecimiento normal de la uña, desgastar el esmalte dental y causar inflamación en las encías.

«Es un hábito inofensivo que se quita solo»

REALIDAD: Si bien suele ser transitorio en edades tempranas, si no se identifican y tratan los desencadenantes, puede extenderse a la adolescencia o la vida adulta.

LO QUE SÍ ES VERDAD

  • Mantener las uñas cortas y limpias ayuda a reducir la tentación.
  • El refuerzo positivo y ofrecer actividades alternativas (pelotas, plastilina, manualidades) son las estrategias más útiles.
  • La onicofagia suele ser transitoria, pero si persiste o afecta la socialización, conviene consultar al pediatra.
  • Puede tener complicaciones físicas (paroniquia, daños dentales) si no se aborda.

¿CÓMO AYUDAR A TU HIJO?

Identificar los detonantes: Observar en qué momentos exactos se muerde las uñas (al ver televisión, al hacer tareas, frente a situaciones estresantes).

Buscar alternativas: Ocupar sus manos con juguetes antiestrés o plastilina para redirigir la necesidad de movimiento.

Ofrecer apoyo emocional: Ayudar al niño a expresar con palabras lo que siente y enséñale ejercicios de respiración para calmar los nervios.

DR. HÉCTOR PEREDA SERNA – PEDIATRA

Consultorio: Jr. Independencia Cuadra 7 (Zaragoza) Moyobamba
Atención:    lunes a viernes:  mañanas:   de 9:30 am. a 12:30 pm.
tardes:        de 4 pm a 7 pm.
WHATSAPP: 999 962 366
Fanpage: Dr. Héctor Pereda Serna – Pediatra
CELULAR PARA CITAS: 933 839 979

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