Al celebrar ayer el 244 aniversario de nuestra amada “Ciudad de las Palmeras” se impone ya no tanto, seguir en ese placer de la práctica, esa nefasta autocomplacencia de solo elogiarse, evitando cualquier mirada realista y objetiva para mejorar, saliendo de esa ilusión en la que siempre queremos encerrarnos, como avestruces que esconden la cabeza o caballos con tapaojos, sufriendo el síndrome de la rana en la olla, adormecidos, envilecidos e insensibles para no ver las terribles situaciones, que la hacen cada vez menos civilizada y habitable.
Y es que, no solo se trata de quedarse mirando complacientemente las “maravillas” comerciales, materiales y académicas que nos ‘bendicen’ como el Aeropuerto, las megatiendas (ahora están abriendo “Dólar City”), variados restaurantes, universidades, institutos, nuevas calles inauguradas, sin dejar de seguir mencionando los hermosos atractivos naturales. SINO que es urgente voltear la vista a las barbaridades incivilizadas y anárquicas que también se desbordan en Tarapoto y cuesta mucho canalizarlas aplicando autoridad con energía, restableciendo el ORDEN y la CULTURA VIVA que tanto hemos trabajado, por ejemplo, desde hace veinte años en la CASA DE LA CULTURA de la MAGNA FRATERNITAS UNIVERSALIS sede Tarapoto.
Estas barbaries son, por ejemplo, la brutal contaminación sonora, contaminación que ya nadie percibe ni se escandaliza, por tener los tarapotinos completamente atrofiada y embotada su sensibilidad auditiva y estética hasta un nivel ‘primitivo’, llegando a parecer indiferentes a la masiva bulla. Mas aún, cada “ciudadano” (!) se siente con derecho y ve como muy natural esa vulgaridad de comprarse un parlante escandaloso botando a todo volumen la “música” que obliga a todo el mundo a soportar, sin consideración alguna y aun cuando los vecinos ya están durmiendo. También los comercios. Basta con darse una vuelta cualquier día en el centro para darle ese baño de bestialidad a nuestros oídos, realmente una experiencia límite, de alto riesgo…
Asimismo, está la brutalidad de los motociclistas y motocarristas que corren a toda velocidad con los escapes sin silenciador, tronando ruidos infernales a su paso. Sin duda urge un programa colectivo de salud mental para descubrir los valores de la autoafirmación y autoestima, evitando querer llamar la atención con formas tan bajas. Esto se suma a los numerosos accidentes por no cumplir normas de tránsito.
Otra barbarie incivilizada es la bestial costumbre de muchos tarapotinos, de conducir ebrios (hasta he visto médicos hacerlo…) causando todas las semanas muertes y accidentes. Esta ebriedad en Tarapoto es un “lugar común” desde adolescentes.
También se ha señalado la inmensa corrupción y burocracia, para no saber gestionar la basura hasta el punto de decir muchos que “los gallinazos ya nos van a levantar”.
Esa corrupción también nace de haber tenido históricamente en Tarapoto, sola y exclusivamente como únicos baluartes y modelos a seguir a esas personas que las enseñanzas espirituales de todas las culturas les han llamado la “casta de los comerciantes” (en sánscrito: ‘Vaishas’) y la casta política y burocrática (‘Kshatriyas’) pero nada o casi nada ha habido la presencia notable de la casta más elevada: los hombres de sabiduría, del saber (los ‘Brahmanes’: amautas, Guías, intelectuales, filósofos, sabios, científicos, artistas verdaderos, espiritualistas, etc. ) como si ha habido en otras ciudades más desarrolladas. Entonces no se les ha dado a estos últimos el lugar PRINCIPAL INDISPENSABLE que se debe, para salir del medio ambiente grotesco. Se considera ignorantemente que un comerciante (productor y/o vendedor de pollos, de comidas, objetos, etc. en cualquier cantidad) pomposamente llamado “empresario”, o un político, es lo más elevado de la sociedad (¡y ellos mismos se lo creen!) No esta demás decir que esa ilusión mental hasta les hace pensar que realmente tienen gran mérito (pese a que muchas veces, y ellos lo saben, esos “logros” son en gran medida ilícitos y abusivos…).
Así pues, se considera que la cúspide de la aspiración social simplemente crecer materialmente, tomando como modelo todo lo que se copia de la televisión o redes sociales: casas y vida igual que los narcotraficantes de las series de Netflix o futbolistas, o las Kardashian, vistiéndose vulgarmente con logotipos de marcas muy visibles, etc. siguiendo toda la forma estrafalaria de vivir de los futbolistas y sus parejas (peinado, camionetas monstruosas, ropa, casa, accesorios, autos, spas, tatuajes, operaciones, botox etc.).
Por ello, se impone urgentemente un movimiento masivo para regenerar los valores y principios por medio de la RE-EDUCACION, teniendo siempre presente aquello que dice la Biblia: «No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará» (Proverbios 9:8) es decir, sabiendo que los ignorantes nunca reflexionaran y se pondrán a la defensiva en vez de corregirse…
Para aquellos preparados que ya “tienen ojos para ver y oídos para oír”, concluyo con unos pensamientos vibrantes en el verdadero sentido de CULTURA (cultivo) viviente:
“La educación pretende, al contrario, cultivar, es decir “formar” el ser viviente. Ella es esencialmente un “adiestramiento” que se traduce por actitudes de respeto, hábitos de compostura, delicadezas de tacto. Ella es una “selección” que trabaja a formar grupos escogidos, a crear sobre todo un culto de los valores superiores, por donde una buena sociedad se desata de un medio ambiente vulgar. Y esos valores superiores son puestos fuera de discusión. Ellos caerían infaliblemente en descrédito si aparecieran como el resultado de un cálculo o de un razonamiento.”
Mayores estudios e información para la acción al WhattsApp: +51 986348866 o en @magnafraternitasuniversalis



