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SAN MARTÍN: UNA AGENDA SANITARIA PARA QUE LA REGIÓN AVANCE

Por: Dr. Keller Sánchez Dávila / Dra. (c) Kterine Ríos Lozano

El reto no es inaugurar más, sino resolver mejor

En una campaña electoral regional, la salud suele aparecer en fotografías de obras, anuncios de nuevas ambulancias o promesas de hospitales. Sin embargo, el verdadero desafío de San Martín es menos visible y, precisamente por eso, más importante: lograr que el sistema sanitario funcione de manera oportuna y cercana para quien vive en una ciudad, pero también para quien está en una comunidad rural, una zona de frontera o un distrito alejado.

La propia Dirección Regional de Salud (Diresa) ha reconocido durante 2026 que la agenda sanitaria regional continúa concentrando problemas como anemia y desnutrición infantil, salud materna, salud sexual y reproductiva, salud mental, inmunizaciones, enfermedades no transmisibles, cáncer y enfermedades metaxénicas como el dengue (Diresa San Martín, 2026a, 2026b). Esto muestra que San Martín no enfrenta un solo problema de salud, sino una combinación de enfermedades transmisibles, enfermedades crónicas, problemas materno-infantiles y barreras de acceso.

Un sistema con capacidades, pero con brechas que todavía pesan

San Martín cuenta con una red sanitaria amplia y con capacidades que pueden ser fortalecidas. La región dispone, además, de sistemas de información y un Observatorio Regional de Salud que permite consultar indicadores de atención, personal, morbilidad, mortalidad, anemia, desnutrición crónica y emergencias. El problema no es solamente disponer de información: el reto es convertirla en decisiones territoriales, presupuesto, seguimiento y resultados verificables (Diresa San Martín, s. f.).

El propio Gobierno Regional ha planteado como objetivo mejorar la capacidad resolutiva de los servicios. Su Plan Estratégico Institucional 2024-2028 establece metas relacionadas con tuberculosis, diabetes, hipertensión, cáncer y capacidad resolutiva de los establecimientos, lo que evidencia que existen brechas de control de enfermedades crónicas y continuidad del cuidado que deben ser atendidas de manera sostenida (Gobierno Regional San Martín, 2024).

En paralelo, la dinámica epidemiológica exige mantener una respuesta permanente frente al dengue y otras enfermedades transmitidas por vectores. Durante 2026, la Diresa reportó intervenciones en viviendas de distintas provincias para reducir la transmisión del dengue. Esto confirma que la prevención no puede activarse únicamente cuando aparecen brotes: debe formar parte de una política regional permanente de vigilancia, control vectorial, saneamiento y educación sanitaria (Diresa San Martín, 2026c).

Diez prioridades ya aprobadas: ahora toca convertirlas en resultados

Un hecho relevante para la próxima gestión es que San Martín ya cuenta con una hoja de ruta sanitaria. En junio de 2026, el Consejo Regional aprobó por unanimidad diez prioridades regionales de salud con horizonte al 2030. Entre ellas se encuentran las enfermedades de transmisión sexual y VIH/SIDA, neoplasias malignas y enfermedades metaxénicas y zoonóticas, además de otros problemas prioritarios (Diresa San Martín, 2026d).

Por ello, la próxima administración regional no debería comenzar desde cero ni presentar una lista interminable de promesas. Debería tomar lo avanzado, revisar qué funciona, identificar dónde están las mayores brechas y concentrar recursos en intervenciones medibles. La pregunta central debería ser sencilla: ¿qué problema sanitario queremos reducir durante los primeros cuatro años y cómo vamos a demostrar que lo conseguimos?

Una propuesta realista para la gestión regional 2027-2030

Primero, recuperar el primer nivel de atención. La prioridad debe ser que los centros y puestos de salud puedan resolver una mayor proporción de los problemas frecuentes. Esto implica mantenimiento de establecimientos, equipamiento básico, medicamentos e insumos, conectividad y organización de horarios, pero también una política de recursos humanos que considere las dificultades de permanencia en zonas rurales. No todo requiere construir un hospital nuevo; muchas veces se necesita que el establecimiento existente funcione bien.

Segundo, establecer una estrategia regional de salud materna e infantil. San Martín necesita fortalecer la captación temprana de gestantes, el seguimiento nominal de niños, la vacunación, la prevención y tratamiento de anemia y la articulación entre establecimientos y comunidades. En zonas rurales, las brigadas itinerantes deben complementar, no sustituir al establecimiento de salud y trabajar con agentes comunitarios, municipalidades y organizaciones locales.

Tercero, enfrentar el dengue como política permanente. La región requiere vigilancia epidemiológica territorial, intervención rápida frente a incrementos de casos, control de criaderos, trabajo con gobiernos locales y educación sostenida. La experiencia de las campañas realizadas durante 2026 demuestra que la intervención domiciliaria puede movilizarse a escala regional; el desafío es convertir esa capacidad de respuesta en un sistema preventivo continuo.

Cuarto, pasar de una atención centrada en la enfermedad a una política regional de enfermedades crónicas. Hipertensión, diabetes, cáncer y enfermedad renal requieren detección temprana, seguimiento y continuidad. El PEI regional ya plantea metas de control de hipertensión y diabetes y de atención integral del cáncer; la gestión entrante debería convertir esas metas en compromisos públicos anuales por provincia y red de salud (Gobierno Regional San Martín, 2024).

Quinto, fortalecer la salud mental comunitaria. La salud mental no puede reducirse a campañas ocasionales. Se requiere articular establecimientos del primer nivel, Centros de Salud Mental Comunitaria, instituciones educativas, municipios y organizaciones sociales, con especial atención a adolescentes, familias y poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Sexto, mejorar la referencia y contrarreferencia. Un paciente no debería perderse entre un centro de salud, un hospital y una consulta especializada. La región necesita protocolos funcionales, comunicación entre establecimientos, seguimiento de pacientes referidos y uso inteligente de la telesalud cuando la distancia haga difícil el desplazamiento.

Séptimo, gobernar con indicadores públicos. La Diresa ya cuenta con plataformas de seguimiento y un observatorio sanitario. La próxima gestión podría publicar un tablero regional sencillo con diez o quince indicadores: anemia infantil, vacunación, gestantes con control oportuno, mortalidad materna, dengue, hipertensión controlada, diabetes controlada, tamizajes de cáncer, salud mental, disponibilidad de medicamentos y tiempos de referencia. Lo que se mide y se publica puede gestionarse mejor.

La salud también se gobierna desde fuera de los establecimientos

Una política sanitaria regional no puede depender únicamente de la Diresa. Agua segura, residuos sólidos, vivienda, transporte, educación, alimentación, conectividad y condiciones ambientales influyen directamente sobre la salud. Por ello, la gestión entrante debería instalar una mesa permanente de salud con municipalidades provinciales y distritales, educación, vivienda, ambiente, agricultura y organizaciones comunitarias.

San Martín necesita una política que mire el territorio. No son iguales las necesidades de Tarapoto, Moyobamba, Rioja, Juanjuí, Tocache, Bellavista, Lamas, Picota, El Dorado o Mariscal Cáceres. Tampoco son iguales las condiciones de una familia urbana y las de una comunidad rural. La planificación sanitaria debe asignar recursos considerando riesgo, población, distancia y capacidad resolutiva, y no solamente criterios históricos de distribución.

Una elección debería discutir resultados, no solamente obras

La próxima elección regional ofrece una oportunidad para cambiar la conversación. La salud no debería convertirse en una competencia por anunciar el hospital más grande, sino en un debate sobre cuánto podemos mejorar la vida cotidiana de las personas.

Una propuesta sanitaria seria para San Martín puede resumirse en una idea: fortalecer lo que ya existe, cerrar brechas donde más duelen y medir los resultados. La región ya tiene prioridades aprobadas, instrumentos de planificación, sistemas de información y una red de servicios. El siguiente paso es ordenar esos recursos alrededor de metas concretas.

La gestión regional que venga será evaluada, en última instancia, por preguntas muy simples: ¿llegó a tiempo la atención?, ¿había medicamentos?, ¿se atendió a la gestante?, ¿se vacunó al niño?, ¿se controló la hipertensión?, ¿se detectó el cáncer oportunamente?, ¿se evitó el dengue?, ¿se atendió la salud mental?, ¿el paciente fue referido y regresó con continuidad a su comunidad?

Ese debería ser el verdadero indicador de una región que avanza: no solamente cuánto se construye, sino cuánto se resuelve. San Martín necesita una política sanitaria cercana, territorial, preventiva y medible. Esa es una agenda posible para la gestión regional que viene.

Referencias

Diresa San Martín. (2026a, 9 de marzo). Diresa San Martín evalúa indicadores clave para reforzar acciones para mejorar la salud. Gobierno Regional de San Martín.

Diresa San Martín. (2026b, 5 de agosto). Diresa San Martín desarrolló la Evaluación de Indicadores Sanitarios Regionales 2026. Gobierno Regional de San Martín.

Diresa San Martín. (2026c). Observatorio Regional de Salud San Martín. Gobierno Regional de San Martín.

Diresa San Martín. (2026d, 12 de junio). Consejo Regional de San Martín aprueba por unanimidad las prioridades sanitarias de la región. Gobierno Regional de San Martín.

Gobierno Regional San Martín. (2024). Plan Estratégico Institucional 2024-2028 ampliado del Gobierno Regional San Martín.

Documento de análisis para publicación periodística. Fuentes oficiales consultadas al 21 de agosto de 2026.

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