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Existe una real amenaza a las áreas naturales protegidas y retroceso ambiental en el Perú

Martín Arana – Líder de Gestión Territorial Amazónica, es Ingeniero Forestal y especialista en políticas públicas para la gestión ambiental multisectorial.

Resulta inaceptable e indignante que la máxima autoridad ambiental del país minimice la riqueza ecológica de nuestra nación al tildar de «museos vivientes» a los refugios de biodiversidad más importantes del territorio. Condenamos enérgicamente las irresponsables expresiones del ministro Vladimiro Huaroc Portocarrero, las cuales demuestran un peligroso desconocimiento de la conservación y abren la puerta al saqueo sistemático de nuestro patrimonio natural.

El pedido de delegación de facultades del Ejecutivo ha encendido las alarmas a nivel nacional debido a un paquete de medidas que busca abrir las puertas a la explotación de hidrocarburos en el corazón de nuestras áreas naturales protegidas. Esta iniciativa pone en la mira al Parque Nacional Bahuaja Sonene, el sector del Candamo, la Reserva Comunal Amarake y el Parque Nacional del Manu.

Al respecto, el especialista Martín advierte que este no es un intento nuevo, ya que desde el año 2007 se ha querido recortar el Parque Nacional Bahuaja Sonenebajo el gastado argumento de la seguridad energética nacional. Sin embargo, la gravedad del asunto radica en que el sector codiciado para los hidrocarburos forma parte de la zona de protección estricta. Instituciones como la Sociedad Peruana para Derecho Ambiental y Derecho Ambiente y Recursos Naturales han documentado ampliamente las nefastas implicancias de estos proyectos que amenazan atributos indiscutiblemente únicos de biodiversidad.

Martín Arana

El debate de fondo cruza la matriz energética nacional en un escenario global donde los hidrocarburos dan paso a las energías limpias. A pesar de los compromisos climáticos asumidos por el Perú y los tratados internacionales como el TLC con Estados Unidos, se insiste en sacrificar áreas emblemáticas. El espejo de Bolivia muestra consecuencias desastrosas tras apostar por el mismo camino, mientras que casos locales como el proyecto Camisea en Madre de Dios demuestran que la extracción no se traduce en desarrollo ni mejoras reales en la calidad de vida de comunidades como Megatóni, Echarate y todas las comunidades del Bajo Urubamba en la selva del Cusco, donde los índices de desarrollo humano siguen estancados pese a los millonarios ingresos. Mientras tanto, la reglamentación de la ley sobre energías renovables permanece archivada.

Peligroso precedente jurídico que podría replicarse en cualquier región. Tal como ocurrió en San Martín con la dura batalla librada para la conservación de la Área de Conservación Regional Cerro Escalera – zona donde también se ha documentado la existencia de petróleo -, la flexibilización de las normas enMadre de Diosdeja la puerta abierta para que minería, hidrocarburos y otras actividades destructivas arrasen con los principios de conservación amparados por laConstitución Política del Perú. La alerta está dada para todo el sistema nacional.

Defender las áreas naturales protegidas no es oponerse al desarrollo, es resguardar la última línea de defensa que le queda al planeta frente a la crisis climática; permitir que los apetitos extractivistas destruyan nuestra biodiversidad es hipotecar el futuro de las próximas generaciones por un espejismo de energía fósil que ya le ha costado demasiado caro al país.

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