Por: Wilter Aro Fasanando.
Pastdecano del Colegio de Profesores
En el 2008, escribí sobre el ingeniero Industrial José Antonio Chang Escobedo en circunstancias de su designación como Ministro de Educación en el gobierno aprista. Conozco de su animadversión hacia el maestro. El magisterio salía de una huelga (2007), escenario para que Alan García nos calificara de COMECHADOS y el ministro sorprendiera al magisterio con nueva evaluación, proceso que se dio el 2008 por intermedio de ESAN ¿?, con resultados negativos. Se comentó mucho sobre los magros resultados, sobre la naturaleza, descontextualización y calidad de los ítems, hasta sobre el tráfico de los exámenes.
El escenario fue perfecto para ocultar el descontento popular por el alza de precios de los productos de primera necesidad, pasar por alto la sumisión del gobierno a los desiguales Tratados de Libre Comercio (TLC). También el Congreso estaba en crisis por los casos Tula Benites y Chanchaya, etc.
Al siguiente año (2009), se aplica nuevamente los exámenes PISA, donde nuestro país ocupó el puesto 63 de 65 participantes. Como es mala costumbre, el maestro nuevamente estaba en el “ojo de la tormenta”.
Luego de conocer los resultados de la evaluación PISA (2025), el reciclado Ministro de Educación, vuelve a responsabilizar a la institución educativa de estos pobres resultados. Muy ofuscado, “improvisa la solución” planteando el cambio de currículo y la desideologización de la educación. Precisamente tal propuesta es totalmente ideológica de carácter ultraconservador-reaccionario, pues refiere que el problema de la crisis educativa está en las aulas y que procesos vitales de nuestra historia están mal escritos y hay que corregirla. Ahí nomás, sale la presidenta Fujimori a reforzar semejante tropelía de su ministro indicando que hemos retrocedido una década en educación.
El ministro Chang demuestra que poco o nada conoce sobre Educación. No es necesario haber leído a J.C. Mariátegui, a J.A. Encinas, al mismo J. Basadre, etc. para comprender que la crisis de la educación es estructural. Significa que no es coyuntural, sino es permanente, profunda, asentada en las bases económicas, políticas y sociales del país que le impide cumplir sus propósitos fundamentales.
En 1928, el Amauta Mariátegui sentenciara tal crisis y la solución así: «No es posible democratizar la enseñanza de un país sin democratizar su economía y sin democratizar, por ende, su superestructura política». Lamentablemente, este veredicto es aún vigente casi un siglo después.
Por supuesto hay que reestructurar el currículo. Cada 10 años debe hacerse. Lo que pasa es que cuando sale una nueva propuesta curricular, terminó la década y no se ha concluido la implementación propiciado fundamentalmente por la histórica burocracia del MINEDU y la corrupción que pulula en los gobiernos regionales impidiendo transparentar y acelerar procesos.
Lo que quiere el ministro es que se escriba la historia con sello fujimorista. O sea, negar lo que verdaderamente ocurrió. La periodista Rosa María Palacios, señala que en la década del 80 al 90 hubo un conflicto armado entre los grupos SL, MRTA y el estado con sus fuerzas armadas con prácticas terroristas por ambos lados. El grupo colina, por citar solamente un ejemplo, fue una macabra inspiración del gobierno por la que condenaron a Fujimori a 25 años de cárcel. La ideología del ministro Chang, no lo ve así.
Sobre de desideologización del currículo, es una propuesta obsoleta. Según el historiador José Ragas (2026), similar propuesta también fue hecha por los gobiernos de Leguía, Velasco y del propio Alberto Fujimori.
Existe una relación profunda y constante relación entre educación e ideología que se ve expresado en la práctica de valores, normas, costumbres, cosmovisiones que constituyen las diversas caracterizaciones de la realidad. Pretender que el hecho educativo soslaye estos aspectos, es como quitarle la dirección y sentido a la vida, porque la educación no es neutra, pues tiene una postura política, social e ideológica.
Reducir la educación a la fría transmisión de datos, de información para memorizar, como aduce el ministro Chang, es restringir el acto educativo a un proceso INSTRUCTIVO que informa, pero no forma CIUDADANOS.
La propuesta de Chang, huele a propaganda para una nueva cortina que se viene tejiendo en el gobierno ante la inercia e incapacidad para enfrentar la nueva violencia que azota nuestro país.
La Educación es una CIENCIA cuyo objeto de estudio es la FORMACIÓN INTEGRAL de la persona. Plantear desideologizarla que de hecho es imposible y absurdo, merece rechazo total porque es una afrenta descarada a las Ciencias de la Educación, la Pedagogía y la Didáctica.
La siguiente expresión a manera de silogismo, demuestra que desideologizar la educación es inviable: “La política es inseparable de la ideología, la educación es un hecho político; por tanto, la educación es inherente a la ideología”.



