Cada conflicto laboral y observación de laContraloríano solo paraliza una obra de infraestructura, sino que posterga el derecho de toda una provincia a mantener una conectividad aérea segura y funcional.
La ejecución del proyecto de rehabilitación del aeropuerto Moisés Benzaquén Rengifo volvió a entramparse este viernes en Yurimaguas, luego de que los trabajadores decidieran paralizar sus labores en demanda del cumplimiento de beneficios laborales por parte del Consorcio Argos. Los obreros denunciaron un retraso de aproximadamente cuatro meses en el pago de horas extras y la falta de abono por concepto de escolaridad,acuerdos que habrían sido pactados previamente con la empresa constructora. Esta medida de fuerza añade un nuevo capítulo de tensión a una intervención que, a pesar de haber sido catalogada como estratégica para la región, arrastra antecedentes de conflictos por empleo local y fuertes observaciones de los órganos de control. El contrato suscrito entre el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y el Consorcio Argos asciende a S/80 868 102,81, mientras que en marzo el propio sector proyectaba una inversión superior a los S/92 millones para beneficiar directamente a más de 114 mil habitantes de la zona y permitir la recepción de aeronaves de entre 80 y 90 pasajeros.
Sin embargo, el panorama contractual y administrativo está lejos de ser óptimo. El Informe de Auditoría N.° 021-2026-2-5304-AC del Órgano de Control Institucional del MTCreveló presuntas irregularidades en el proceso de otorgamiento de la buena pro. Entre los hallazgos destacan que dos especialistas del personal clave no habrían acreditado la experiencia mínima exigida en las bases, además de la identificación de tres documentos calificados como presuntamente falsos para validar la experiencia del especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo. La auditoría también advirtió que una de las empresas del consorcio habría estado impedida de contratar con el Estado durante el proceso de selección. Ante este escenario, la incertidumbre se apodera nuevamente de la provincia, pues la población no solo enfrenta la frustración de ver paralizada una obra anhelada por años, sino también la urgencia de que el MTC y el Consorcio Argos garanticen la estabilidad laboral y la transparencia que una obra de esta magnitud exige.
En Yurimaguas, el verdadero costo de la desidia no se mide solo en soles o en cronogramas rotos, sino en la esperanza suspendida de una ciudad que sigue esperando, vuelo a vuelo, dejar atrás el aislamiento. Por: Segundo Chuquipiondo



