Clima no disponible
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

El Niño acecha la seguridad agrícola: Hasta 1,36 millones de toneladas de plátano en riesgo en América Latina y alerta en el agro en San Martín

Ante la amenaza de lluvias extremas, sequías y el fantasma de patógenos letales como el Fusarium TR4, productores y gremios agrarios exigen medidas preventivas urgentes para blindar los cultivos frente a la crisis climática.

La agricultura latinoamericana enfrenta un nuevo y severo desafío ante la posible intensificación del fenómeno de El Niño, cuyas alteraciones meteorológicas —caracterizadas por precipitaciones extremas, inundaciones y sequías prolongadas— ponen en riesgo la producción y exportación de banano y plátano en países clave de la región. De acuerdo con proyecciones de Fairtrade America difundidas en octubre de 2026, un escenario climático extremo podría generar pérdidas potenciales de hasta 1,36 millones de toneladas, equivalentes a unos 75 millones de cajas de fruta.

Si bien se trata de una estimación de riesgo y no de daños consumados, la preocupación se extiende con fuerza por Ecuador, Colombia y el Perú, donde el sector bananero y platanero constituye un pilar fundamental de la economía rural. Las consecuencias ya se dejan sentir en el terreno: durante los primeros meses de 2026, la Asociación de Bananeros de Colombia reportó que más de 1.214 hectáreas, sufrieron inundaciones que diezmaron la disponibilidad exportable, evidenciando la extrema vulnerabilidad de los sistemas de drenaje y el manejo del suelo frente al exceso de agua.

Este panorama de saturación hídrica y estrés térmico acelera el deterioro sanitario de las plantaciones, facilitando la propagación de graves amenazas fitosanitarias como la Sigatoka negra, el Moko y el devastadorFusarium TR4, un patógeno de permanencia prolongada en el suelo y sin cura conocida.

Frente a este contexto adverso, los productores peruanos han comenzado a implementar estrategias preventivas en campo mediante la incorporación de coberturas vegetales, compost, biocarbón y el hongo beneficioso Trichoderma, buscando blindar la estructura de la tierra y elevar la resiliencia de los cultivos. Estas iniciativas de manejo de suelos cobran especial relevancia ante los crecientes costos de los insumos agrícolas, el transporte y la protección fitosanitaria, los cuales reducen los márgenes de ganancia de los pequeños agricultores y limitan su capacidad de inversión frente a la inestabilidad climática que marcará la campaña agrícola de 2027.

«Proteger la salud de nuestros suelos y anticiparnos con innovación y sostenibilidad no es una opción, sino la única garantía de supervivencia para la agricultura familiar y la soberanía alimentaria de la Amazonía frente al cambio climático.»

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp