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¡De las urnas al escape nocturno! Flávio Bolsonaro burla a la justicia brasileña y huye a Estados Unidos vía Argentina y Ecuador

Tras caer derrotado en el balotaje presidencial y con la Policía Federal pisándole los talones por presunto lavado de dinero, el senador abandonó Sudamérica en un vuelo privado cargado de polémica, dejando en evidencia las grietas de los controles fronterizos y reabriendo el debate sobre la impunidad política en la región.

El tablero político regional vive horas de alta tensión tras la huida de Flávio Bolsonaro, quien protagonizó un escape relámpago a Estados Unidos tras perder las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Cercado por investigaciones por presunto lavado de dinero, el senador prefirió el desplazamiento aéreo antes que responder ante los tribunales. La maniobra se gestó luego de que el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal de Brasil, le ordenara la entrega de sus pasaportes en un plazo de 24 horas, con prohibición de salir del país. Al vencerse el plazo, la Policía Federal anuló sus documentos de viaje, incluido el pasaporte diplomático; sin embargo, el político ya estaba fuera de su alcance.

El operativo de salida se registró en la penumbra. El ingreso de Flávio Bolsonaro a Misiones, en Argentina, quedó asentado a las 10:50 p. m. del martes 27 de octubre en el Puente Internacional Tancredo Neves. La Dirección Nacional de Migraciones argentina confirmó que viajaba con su esposa Fernanda Antunes Figueira Bolsonaro y sus hijas Carolina y Luiza. A las 11:30 p. m., apenas 40 minutos después, la familia abordó un avión privado de la compañía Baires Fly S.A. con destino a Guayaquil, Ecuador.

Tras la escala en suelo ecuatoriano, la aeronave completó su ruta al norte. Cadenas como CNN y el diario El País confirmaron que la familia aterrizó en Miami, gracias a que el gobierno de Donald Trump anunció la concesión de visados para el excandidato y sus allegados. Mientras la defensa argumenta resguardo político, para la justicia de Brasil se trata de una fuga abierta para esquivar responsabilidades penales.

Cuando las instituciones y la justicia se ven burladas por el uso de influencias, pasaportes diplomáticos y vuelos privados de medianoche, la democracia pierde brillo; garantizar que las responsabilidades legales se cumplan sin importar apellidos ni fronteras es la única garantía para que el estado de derecho no sea una simple ilusión de papel.

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