La articulación entre organización comunal, conocimiento local y herramientas tecnológicas evidencia que la conservación no solo protege la biodiversidad, sino también garantiza el acceso al agua y el futuro de las próximas generaciones.
En el centro poblado de Aguano Muyuna, una organización comunal viene consolidando un modelo de gestión ambiental basado en la protección de los bosques y las fuentes de agua, en una zona de amortiguamiento del Parque Nacional Cordillera Azul (PNCAZ). Se trata de la Asociación Bio Agro Forestal Yaku Kawsanapa, liderada por Carolina Zumba Tananta, que participa activamente en acuerdos de conservación junto a entidades vinculadas al área natural protegida, con un enfoque centrado en la sostenibilidad y el bienestar comunitario.
Durante una entrevista difundida por Radio TV Antena 3 de Juanjuí, la dirigente enfatizó que el trabajo de la organización responde a un compromiso ambiental y no a fines económicos. “No somos transformadoras de bosques ni ganamos ni un sol”, señaló, remarcando el carácter voluntario y colectivo de las acciones que impulsan.
El eje central de estas iniciativas radica en la estrecha relación entre bosque y agua, entendiendo que la conservación del ecosistema garantiza el abastecimiento hídrico para la población. Según explicó Zumba Tananta, “nuestra agua naciente, que consumimos, nace específicamente de nuestra concepción de conservación”, subrayando la dependencia directa de la comunidad respecto al estado de los bosques.
En este contexto, la organización desarrolla actividades en la zona de amortiguamiento del PNCAZ, donde las comunidades cumplen un rol fundamental en la reducción de la deforestación y en la protección de la biodiversidad amazónica. Estas acciones no solo contribuyen a preservar el entorno natural, sino que también fortalecen la calidad de vida y los medios de subsistencia de las familias locales.
El trabajo comunitario incorpora además un componente clave de participación inclusiva, con especial énfasis en el liderazgo de mujeres y jóvenes. A través de procesos de capacitación, la asociación busca fortalecer capacidades locales y promover una mayor implicación en la defensa del territorio. “Como mujeres podemos liderar y asumir un rol activo en nuestras comunidades”, afirmó la dirigente, destacando el papel transformador de las mujeres en la gestión ambiental.
Asimismo, la organización ha integrado el uso de herramientas tecnológicas, como drones y aplicaciones digitales, para el registro de información sobre especies de flora y fauna. Estos datos son compartidos con investigadores, generando un puente entre el conocimiento local y el científico en favor de la conservación.
Finalmente, Carolina Zumba Tananta advirtió sobre los riesgos de continuar con la tala indiscriminada de bosques, alertando sobre sus consecuencias en el acceso futuro al agua. “Si seguimos talando, las futuras generaciones no tendrán el privilegio de contar con agua de manantial”, expresó, en un llamado directo a la conciencia colectiva.
La experiencia de la Asociación Bio Agro Forestal Yaku Kawsanapa evidencia el papel decisivo de las organizaciones locales en la conservación de los ecosistemas amazónicos, demostrando que la gestión comunitaria, el conocimiento ancestral y la innovación pueden converger para proteger uno de los recursos más vitales: el agua.



