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Cooperativas agrarias registran un crecimiento acumulado del 102% y ya congregan a casi 100 mil productores en el Perú

Cuando la atomización del agro parecía condenar al pequeño agricultor a la vulnerabilidad, el cooperativismo se alza como el motor silencioso de la prosperidad y la verdadera inclusión financiera en el campo.

El modelo asociativo en el agro peruano vive su etapa de mayor dinamismo y expansión. Las cooperativas agrarias han experimentado un crecimiento acumulado del 102% entre 2019 y 2025, consolidándose como la tipología empresarial más sólida del sector, según destacó el exministro de la Producción César Quispe Luján durante su participación en el evento Finanzas Agropecuarias Sostenibles (FAS).

De acuerdo con las cifras oficiales del Registro Nacional de Cooperativas Agrarias (RNCA), el número de estas organizaciones pasó de 834 en julio de 2025 a 1.035 en agosto de 2026, incorporando a más de 9.100 nuevos socios en poco más de un año. En conjunto, este tejido cooperativo ya congrega a casi 100.000 productores, de los cuales el 31% son mujeres, evidenciando un rol protagónico del liderazgo femenino en el campo. Asimismo, los rubros de café y cacao se mantienen como las cadenas productivas más consolidadas del sistema.

Sin embargo, el especialista advirtió sobre brechas estructurales que aún limitan el despegue masivo del sector: solo 3 de cada 10 caficultores se encuentran asociados a una cooperativa, y apenas 1 de cada 10 agricultores en el país accede al crédito formal. “El boom cafetalero de 2025, con exportaciones de café que crecieron más del 54% y superaron los US$ 1.800 millones, benefició sobre todo a quienes ya estaban organizados. La mayoría de los pequeños productores se quedó fuera”, enfatizó César Quispe Luján.

Actualmente, solo 148 cooperativas del país realizan actividades de exportación, aunque su valor comercializado ya bordea los US$ 626 millones, registrando un crecimiento promedio del 16.4% anual en el último quinquenio. Frente a esto, la agenda pendiente exige avanzar hacia una integración digital cooperativa, articular con mayor eficacia el financiamiento entre las Cooperativas de Ahorro y Crédito No Autorizadas a Captar Recursos del Público (COOPAC) y las cooperativas agrarias, y fortalecer el buen gobierno institucional.

Para proteger a estas organizaciones frente a las amenazas de los mercados y los vaivenes climatológicos, resulta vital implementar rigurosas acciones preventivas, tales como la adopción de seguros agrarios paramétricos, la diversificación de cultivos, la capacitación continua en gestión de riesgos financieros y la modernización de la infraestructura de acopio y almacenamiento para evitar pérdidas poscosecha.

El cooperativismo no es solo una estrategia comercial, es la única herramienta capaz de transformar la soledad del surco en la fuerza inquebrantable de una comunidad organizada; porque ningún agricultor solo podrá cambiar su destino, pero unidos tienen el poder de alimentar al mundo.

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