Lo que debía ser una vía recientemente mejorada comienza a convertirse, ante la aparente indiferencia de las autoridades, en un improvisado terminal de transporte. La cuadra 14 de la avenida Martínez de Compagñón, recientemente asfaltada por el Proyecto Huallaga, ya viene siendo utilizada como paradero por diversos comités de autos y combis que cubren rutas hacia el sur de la región.
El problema resulta aún más preocupante porque la infraestructura prácticamente acaba de ser inaugurada y ya muestra signos de un uso desordenado. Vehículos que deberían contar con espacios formalmente establecidos para recoger y dejar pasajeros ocupan esta cuadra, generando congestión y afectando la circulación normal de quienes transitan por esta importante arteria de la ciudad.
La pregunta es inevitable: ¿dónde está la Municipalidad Provincial de San Martín?
La MPSM, como autoridad responsable de ordenar y fiscalizar el tránsito dentro de su jurisdicción, no puede esperar a que el problema se agrave para recién intervenir. Si ahora se permite que una vía recién asfaltada se convierta progresivamente en un paradero informal, mañana recuperar el control será mucho más complicado.
A ello se suma otro punto que también merece atención. En la cuadra 15 funciona un establecimiento dedicado a la reparación de motocicletas, perteneciente a una conocida cadena comercial. Según se observa, el lugar viene siendo utilizado también como espacio para estacionar vehículos, afectando el normal funcionamiento de la ciclovía ejecutada en este sector.
No se trata únicamente de una cuestión estética o de orden urbano. La ocupación indebida de espacios públicos compromete la movilidad, genera riesgos para peatones y ciclistas y termina perjudicando una infraestructura que fue construida precisamente para mejorar las condiciones del tránsito en la ciudad.
La Municipalidad Provincial de San Martín todavía está a tiempo de actuar. Corresponde realizar una inspección, determinar responsabilidades y hacer cumplir las normas antes de que la cuadra 14 de la avenida Martínez de Compagñón termine consolidándose definitivamente como un paradero informal.
La ciudad no necesita más obras para luego permitir que el desorden termine apropiándose de ellas. Necesita autoridad, fiscalización y decisión.



