La presentación de “Juanjuí, historias de lucha” reunió a antiguos profesores, dirigentes, activistas y protagonistas de las movilizaciones sociales de las décadas del 70, 80 y parte de los 90, en una jornada marcada por la memoria, el reencuentro y el reconocimiento.
El pasado viernes 11, el auditorio de la Cámara de Comercio, Producción y Turismo de Juanjuí fue escenario de un emotivo reencuentro entre integrantes de una generación que participó activamente en las luchas sociales de la provincia. El paso de los años había cambiado sus rostros, pero no consiguió borrar los recuerdos, las experiencias ni los ideales compartidos.
La presentación de “Juanjuí, historias de lucha”, escrito por Teócrito Pinedo Arévalo, Aleardo Ferrando Ruiz y Alberto Ruiz Tuesta, permitió recuperar testimonios, acontecimientos y experiencias de quienes participaron en diferentes jornadas sociales de Juanjuí. El libro nace de la necesidad de preservar una historia que podría perderse con el tiempo y transmitirla a las nuevas generaciones.
Teócrito Pinedo Arévalo recordó que muchas de aquellas inquietudes surgieron cuando un grupo de maestros que había salido de Juanjuí para estudiar regresó a su tierra. Volvieron preparados para enseñar, pero también con una nueva manera de mirar la realidad. Encontraron necesidades en los agricultores, servicios básicos insuficientes y problemas que exigían organización. Comprendieron entonces que la educación no podía limitarse a las aulas y comenzaron a involucrarse en la vida social de su pueblo.

La cultura también tuvo un papel importante en ese proceso. El deporte, las publicaciones, el teatro, la poesía, el canto y otras expresiones artísticas se convirtieron en herramientas para comunicar las demandas de la población y generar conciencia. La cultura dejó de ser solamente celebración para convertirse también en una forma de participación y reflexión social.
El libro recoge asimismo las luchas de los agricultores y sus reclamos frente al Estado. Aquellas jornadas demostraron que una necesidad individual puede transformarse en una causa colectiva cuando existe organización. Fueron tiempos de dificultades, incertidumbre y sacrificios, pero también de unidad y esperanza.
La presentación dejó una reflexión central: muchos de los derechos y servicios que hoy parecen naturales fueron producto del esfuerzo y perseverancia de generaciones anteriores. Recordar esas luchas no significa idealizar el pasado, sino comprender el camino recorrido y valorar las conquistas alcanzadas.
Durante la jornada, los acontecimientos dieron paso a los rostros y recuerdos de quienes compartieron reuniones, movilizaciones y esperanzas. El tiempo había pasado, pero no había conseguido borrar una memoria común.
La frase “Un pueblo que conoce su historia está preparado para construir su futuro” resumió el espíritu de la noche. Conocer el pasado permite a las nuevas generaciones comprender que muchas de las conquistas actuales fueron alguna vez aspiraciones.
La presentación concluyó entre abrazos, conversaciones y recuerdos. Más que la presentación de un libro, fue un reencuentro con una parte de la historia de Juanjuí. Porque la memoria no vive solamente en los archivos, también vive en las personas.
Y mientras existan quienes quieran contar y transmitir lo ocurrido, el pasado seguirá teniendo algo que decirle al presente. “¡Sin luchas, no hay victoria!” fue la consigna que cerró una noche dedicada a recordar que la memoria también es identidad, conciencia y una forma de resistencia.



