En el marco del Día Internacional del Café, ayer se desarrolló en la Cámara de Comercio, Producción y Turismo de San Martín – Tarapoto un espacio de reflexión sobre el presente y futuro de la caficultura regional. En este contexto, Adrián Alberto Torres Carranza, actor de la cadena del café, destacó la necesidad de tecnificar la producción, fortalecer las capacidades de los caficultores y generar mayor valor agregado para posicionar el café sanmartinense.
Para Torres Carranza, es de vital importancia generar espacios que permitan unir a los diferentes actores de la cadena cafetalera y fortalecer el posicionamiento del café de San Martín. Señaló que el Alto Mayo concentra entre el 70 % y 80 % de la producción regional, mientras que el Bajo Mayo también cumple un papel importante al contar con empresas vinculadas a las últimas etapas de la cadena, especialmente en el procesamiento y consumo final.
Explicó que entre las principales variedades cultivadas en la región se encuentran Caturra, por su excelente adaptación, notas dulces y alta calidad en taza; Catimor, por su resistencia a la roya y alta productividad en zonas de menor altitud; y Typica, variedad tradicional del país, apreciada por su perfil de taza fino y floral, aunque más susceptible a plagas. Esta orientación productiva estuvo relacionada con la fuerte afectación que sufrió el sector durante la epidemia de roya registrada años atrás.

Respecto al desarrollo de los caficultores, señaló que durante los últimos años se ha impulsado un proceso de fortalecimiento de capacidades desde los gobiernos locales, el Gobierno Regional y el sector privado, además de proyectos de cooperación internacional. Sin embargo, consideró que todavía existe un importante desafío: pasar de una agricultura tradicional y empírica a una producción más tecnificada y profesionalizada.
Actualmente, la productividad regional bordea los 14 quintales de café por hectárea, indicador que, según explicó, puede mejorar tanto en cantidad como en calidad. Para ello, sostuvo que el productor debe cambiar su visión y entender que puede generar mayor valor con su parcela, en lugar de limitarse a vender su producción al acopiador.
La tecnificación, la capacitación y la generación de valor agregado son claves para el futuro del café regional, afirmó. En ese proceso también identificó oportunidades vinculadas al agroturismo, mediante fincas ordenadas y productivas que integren actividades relacionadas con el café y otros cultivos, como el cacao.

Asimismo, resaltó la importancia de mejorar la presentación del producto, pues un buen empaque no solo cumple una función estética, sino que puede brindar información sobre la variedad, la altura de cultivo, el productor y las características de origen, elementos que incrementan su valor en los mercados local, nacional e internacional.
Como ejemplo, mencionó el trabajo desarrollado por COOPBAM (Cooperativa Agraria de Servicios Múltiples Bosque Alto Mayo), vinculada al entorno del Bosque de Protección Alto Mayo (BPAM), donde la producción combina buenas prácticas, tecnificación, acompañamiento técnico y manejo ambiental.
Finalmente, dirigió un mensaje especialmente a los jóvenes caficultores: “No dejen de educarse ni de capacitarse. En el campo existen oportunidades y no tienen que salir de él para tener una buena vida”.
Enfatizó que las nuevas generaciones tienen la responsabilidad de recoger el conocimiento heredado de sus familias y llevarlo hacia una caficultura con mayor tecnología, valor agregado y oportunidades. “El café es un legado en San Martín”, concluyó.


