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Inteligencia artificial y cuentas falsas irrumpen en la campaña electoral de San Martín

Cuatro candidatos al Gobierno Regional denuncian ataques mediante inteligencia artificial y cuentas falsas. Advierten que la difusión de contenidos manipulados puede confundir a los electores y afectar el debate electoral.

La campaña electoral en San Martín afronta un nuevo escenario marcado por el uso de herramientas digitales capaces de generar, modificar y distribuir contenidos en cuestión de segundos. La inteligencia artificial (IA), utilizada para diversas actividades de la vida cotidiana, también puede emplearse para producir imágenes, audios, videos y textos que aparentan ser reales. En medio de la contienda electoral, esta tecnología se ha convertido en una nueva herramienta de confrontación entre candidatos, según denuncias formuladas públicamente por cuatro postulantes al Gobierno Regional.

Óscar Cabrera, Job Gómez, Jorge Panduro y Sandro Riverohan señalado, a través de sus redes sociales, que vienen siendo víctimas de ataques y campañas de desinformación. Según sus versiones, detrás de algunas de estas publicaciones existiría el uso de inteligencia artificial y cuentas falsas creadas en plataformas digitales para difundir contenidos destinados a afectar su imagen y generar cuestionamientos entre los electores. Las acusaciones corresponden a los propios candidatos y deberán ser contrastadas con evidencias y fuentes independientes para determinar su origen.

El fenómeno se presenta en un contexto en el que la denominada guerra sucia electoral incorpora nuevas formas de difusión. Ya no se trata únicamente de mensajes anónimos o publicaciones con acusaciones sin sustento, sino también de materiales audiovisuales que pueden imitar la apariencia de un reportaje periodístico, reproducir voces, modificar imágenes o atribuir declaraciones a personas que nunca las realizaron. La velocidad con la que estos contenidos pueden ser compartidos incrementa el riesgo de que una información falsa alcance a miles de usuarios antes de que pueda ser verificada.

Uno de los ámbitos más sensibles es la información relacionada con las Declaraciones Juradas de Hoja de Vida, documentos que contienen datos presentados por los candidatos durante el proceso electoral. Los antecedentes judiciales, sentencias y otros datos consignados en estos documentos tienen relevancia para que los ciudadanos conozcan a quienes buscan ocupar cargos públicos. Sin embargo, la manipulación o fabricación de documentos puede convertir esta información en un mecanismo de desinformación.

La diferencia entre una denuncia sustentada en documentos oficiales y una publicación fabricada resulta fundamental. En un proceso electoral pueden existir investigaciones periodísticas que revelen casos reales sobre antecedentes de candidatos. Pero, paralelamente, pueden circular contenidos que atribuyan sentencias o hechos inexistentes a otros postulantes. La mezcla de información verdadera y falsa puede generar un escenario de confusión y dificultar que el elector determine qué información ha sido comprobada y cuál responde a una campaña de desprestigio.

A este escenario se suman mensajes que, según el contexto denunciado por los candidatos, buscarían desalentar la participación de delegaciones provinciales o instalar la percepción de un supuesto trato preferencial hacia determinados grupos políticos. Este tipo de publicaciones puede alimentar la desconfianza entre los actores electorales y afectar el debate público cuando no existe información suficiente que permita comprobar su contenido.

Los candidatos Job Gómez, Óscar Cabrera, Jorge Panduro y Sandro Rivero han señalado públicamente que son víctimasde ataques sistemáticos en redes sociales. Según sus manifestaciones, estos contenidos serían difundidos mediante cuentas falsas y, en algunos casos, con apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

Los postulantes sostienen que estas acciones buscan afectar sus candidaturas. La utilización de perfiles falsos dificulta identificar a los responsables de las publicaciones, mientras que la posibilidad de generar rápidamente contenidos manipulados amplía el alcance de los ataques.

No obstante, para establecer responsabilidades resulta necesario determinar el origen de las cuentas, identificar a quienes producen o administran los contenidos y comprobar si existe una coordinación destinada a afectar a determinados candidatos. Las acusaciones formuladas, por sí solas, no permiten establecer la responsabilidad de personas o grupos políticos sin una investigación que aporte elementos verificables.

La propagación de contenidos digitales plantea también un desafío para los propios electores. Una publicación que aparece en una red social no constituye, por sí misma, una prueba de que la información sea verdadera. La existencia de imágenes, audios o videos tampoco garantiza su autenticidad, especialmente cuando existen herramientas capaces de modificarlos o crear artificialmente.

Por ello, frente a una acusación relacionada con un candidato, resulta necesario revisar quién difundió la información, cuál es su fuente original, si existe documentación que la respalde y si otros medios confiables han logrado comprobarla. En el caso de las Declaraciones Juradas de Hoja de Vida, la consulta de los registros y plataformas oficiales permite contrastar los datos antes de asumir como cierta una publicación difundida en redes sociales.

La campaña electoral enfrenta así un desafío que va más allá de la confrontación entre candidatos: preservar la calidad de la información con la que los ciudadanos forman sus opiniones. La inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para la sociedad, pero su utilización para crear contenidos engañosos introduce nuevos riesgos en un proceso donde la información tiene consecuencias en la decisión de los electores.

En este escenario, las denuncias de Cabrera, Rivero, Panduro y Gómez, colocan la desinformación digital en el centro de la discusión electoral. Mientras corresponde a las autoridades y a los especialistas en informática investigar y determinar responsabilidades cuando existan elementos, corresponde también a los ciudadanos mantener una actitud crítica frente a los contenidos.

En una campaña que hace uso indebido de la tecnología, vale verificar antes de creer, opinar y compartir – estos pasos – se convierten en una de las principales herramientas para evitar una ciudadanía y electores desinformados.Por: Hugo Anteparra

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