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Endeudada por jactanciosa

“El collar” (La parure) cuento de Guy de Maupassant publicado en 1884. Trata del porqué los esposos Loisel viven en miseria diez años, pagando una deuda adquirida para devolver un collar prestado que Mathilde extravió a la salida de una fiesta.

Sobre el autor

Henri René Albert Guy de Maupassant (Francia 1850 – 1893). Escritor exponente del realismo y naturalismo. Discípulo de Gustave Flaubert (autor de Madame Bovary) imprimiendo en sus relatos finales irónicos y trágicos. Escribió trescientos cuentos, seis novelas, tres libros de viajes y un volumen de versos. Contrajo sífilis a los 20 años que derivó en neurosífilis con parálisis general progresiva, demencia y muerte a los 42 años.

Sobre el cuento “El collar”

Mathilde Loisel es una mujer hermosa casada con un empleado público que vive con modestia, pero soñando en lujos y banquetes. Cuando le invitaron a una fiesta gasta los ahorros de la familia comprando el mejor vestido y, para verse más bella, presta un collar de diamantes que lo pierde al salir del baile. Para poder devolver la joya se endeuda 36,000 francos que cancela trabajando diez años sin descanso. Ya vieja, se encuentra con quien le prestó el collar y le cuenta la verdad, recibiendo por respuesta, que el collar era de piedras falsas y de poco valor.

“El collar” (La parure) (extracto)

“Mathilde era esa encantadora criatura nacida por error del destino en una familia de empleados. No poseía galas femeninas, ni una joya; nada absolutamente. ¡Cuánto habría dado por agradar, ser envidiada, ser atractiva y asediada! Una mañana el marido volvió a su casa agitando en la mano un ancho sobre, ella rompió la envoltura y sacó un impreso que decía: “El ministro de Instrucción Pública y señora ruegan al señor y la señora de Loisel les hagan el honor de pasar la velada del lunes 18 de enero en el hotel del Ministerio.”

En la fiesta triunfó su belleza

“En lugar de enloquecer de alegría, tiró la invitación clavando en su esposo una mirada llena de angustia, diciendo: Da la invitación a cualquier colega cuya mujer tenga mejor ropa que yo. El marido palideció, no obstante, le dio cuatrocientos francos que tenía ahorrados. Como le faltaba una joya, visita a su compañera de colegio quien le prestó en una caja de raso negro, un soberbio collar de brillantes. El día de la fiesta Mathilde era la más bonita bailando con embriaguez el triunfo de su belleza, una victoria tan completa y tan dulce para un alma de mujer.”

Se perdió el collar y hay que remplazarlo

“De regreso a casa se miró en el espejo a contemplarse una vez más ricamente alhajada, dejando escapar un grito al no ver el collar. El marido publicó en vano un anuncio ofreciendo una gratificación por el hallazgo. Al perder la esperanza de encontrarlo decidieron remplazarlo. Anduvieron de joyería en joyería hasta que encontraron en una tienda un collar de brillantes que les pareció idéntico al que buscaban que valía cuarenta mil francos, y regateándolo consiguieron que se lo dejaran en treinta y seis. Cuando la señora de Loisel devolvió la joya a su amiga, ésta no abrió siquiera el estuche.”

Una vida menesterosa

“Para devolver aquel dinero que debían… Despidieron a la criada, buscaron una habitación más económica. Loisel conoció los duros trabajos de la casa. Y vivieron así diez años pagando en dicho tiempo capital e intereses, Loisel terminó convertida en una vieja mal peinada con las faldas torcidas. Pero a veces, cuando su marido estaba en el Ministerio, sentábase junto a la ventana, pensando en aquella fiesta de otro tiempo, en aquel baile donde lució tanto y donde fue tan festejada.”

El collar era de piedras falsas

“Un domingo, encuentra a su compañera de colegio que le prestó el collar. Se puso frente a ella y dijo: Buenos días, Juana. Juana no la reconoció. Soy Mathilde Loisel. ¡Oh! ¡Mi pobre Mathilde, qué cambiada estás… ¡Sí; muy malos días he pasado y bastantes miserias…! Todo por ti; ¿Por mí? ¿Cómo es eso?; ¿Recuerdas aquel collar de brillantes que me prestaste para ir al baile del Ministerio? Pues bien: lo perdí… Te devolví otro semejante y hemos tenido que sacrificarnos diez años para pagarlo. La dueña le coge de las manos diciendo: ¡Oh! ¡Mi pobre Matilde! ¡Pero si el collar que yo te presté era de piedras falsas!… ¡Valía quinientos francos a lo sumo!…

Fuentes consultadas:
Google. Literatura.vs. https://www.literatura.vs.com
Google. Ciudad Seva. https://ciudadseva.com
Google. Wikipedia. https://es.wikipedia.org

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