El estallido enLoretorefleja una desconexión histórica entre el centralismo y laAmazonía. Ningún subsidio superficial calmará el clamor de un pueblo cansado; la paz social exige unEstadodispuesto a cumplir.
El descontento social en la Amazonía exige respuestas profundas; el diálogo sincero y las acciones concretas son indispensables para evitar que las crisis estructurales sigan fracturando el desarrollo regional.
Iquitos acata desde las primeras horas del miércoles 16 de septiembre un paro regional de 72 horas convocado por gremios de Loreto, pese a las medidas anunciadas en agosto por el Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori contra el incremento de combustibles. La protesta exige respuestas frente al diésel caro, los cortes de luz y la minería ilegal en la Amazonía. La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) Loreto asegura un acatamiento del 90% en la región, extendiéndose a Yurimaguas, Contamana, Datem del Marañón, Ramón Castilla y Requena.
El secretario de la CGTP Loreto, Reinaldo Tuanama, reclamó la presencia de una comisión del Poder Ejecutivo, evitando responder al senador Juan Carlos del Águila. Durante la jornada se instalaron piquetes en La Participación, Las Colinas, Iquitos-Nauta, Punchana y Belén, con ollas comunes para los manifestantes. La paralización generó restricciones en mercados, grifos y colegios como medida preventiva, mientras el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo exhortaron a una movilización pacífica.

La protesta ocurre a menos de un mes de los acuerdos del Ministerio de Energía y Minas (MINEM). La viceministra de Hidrocarburos, Iris Cárdenas, informó que mototaxistas y transporte multimodal serían incorporados a subsidios mediante un Decreto de Urgencia para empadronar a más tardar el 18 de septiembre, en una mesa técnica con el gobernador regional René Chávez y la Presidencia del Consejo de Ministros. No obstante, los gremios exigen inclusión real para transportistas fluviales y terrestres.
Para el exministro Carlos Herrera Descalzi, el problema arrastra décadas de dependencia del petróleo extranjero. Según declaraciones al diario La República, indicó que el Perú consume entre 260.000 y 300.000 barriles diarios frente a los 40.000 que produce.
El descontento social en la Amazonía exige respuestas profundas; el diálogo sincero y las acciones concretas son indispensables para evitar que las crisis estructurales sigan fracturando el desarrollo regional.


