☁️ 23.4 °CTarapotolunes, abril 27, 2026
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

Historias de Tarapoto, 67

Por Willian Gallegos Arévalo

En los años sesenta, por el dinamismo que adquirió Tarapoto, con la proyección que vino desde la década anterior, comenzaron a abrirse negocios, principalmente para atender a la gente foránea que cada vez se hacía presente en la ciudad, lo que se haría intenso con la ejecución del Proyecto de Desarrollo de las Cuencas de los ríos Huallaga Central, Chiriyacu y Nieva, y la construcción de la carretera marginal de la selva. Tarapoto jamás volvería a ser como antes.

Tarapoto fue el centro de todo este proceso. En 1968 la marginal de la selva todavía estaba por abrirse a la circulación nacional, pero era el centro administrativo cuyo dinamismo le daban el algodón, el tabaco, el café, principalmente, razones por la que se crearía un proceso industrial incipiente, pero avance al fin de cuentas, pues se instalaron empresas de acopio de café, principalmente, como la “Casa Suramérica”. De Tarapoto se realizaba todo el proceso de distribución comercial, lo que le llevaría a Tarapoto ser el segundo aeropuerto del país en movimiento de carga. Desde 1962, los vuelos aéreos eran diarios, de tal modo que podíamos contar al día con los diarios capitalinos, como El Comercio, La Prensa, La Crónica, Ultima Hora.

En 1961 se gesta una oposición férrea al Arevalismo, que representaba el senador Víctor Manuel Arévalo Delgado. La presencia de Arévalo en el escenario político se inicia cuando es elegido diputado a la Asamblea Constituyente en

1919, y también a la de 1931-1936. Víctor Manuel sería el parlamentario más longevo de la historia parlamentaria sanmartinense creando casi una casta política que se conoció como “El Caciquismo”. Los ciudadanos que fueron promotores del antiarevalismo serían Manuel Tafur Ruíz, Gonzalo Hidalgo Iberico (Rioja, 25de marzo de 1930), y un tercero que no recuerdo. La glorieta de la plaza de Armas era el centro de las manifestaciones cuyo liderazgo indiscutible lo asumía Manuel Tafur quien, con un verbo ardoroso, exultante y a la vez conmovedor, movía la conciencia tarapotina que llevarían a la postre al final del arevalismo (1962) y se consolidarían el aprismo y el belaundismo.

La inauguración de Radio Tropical, en 1961, significó el rompimiento con el pasado. Pero en ese escenario de avance, que ya no pararía, en la ciudad todavía se mantenían ciertas costumbres, que venían de décadas. La alta sociedad tarapotina, que no era excluyente, expresaba su tradición en las fiestas anuales de fin de año, que se manifestaba con la gran fiesta de año nuevo en el Club Social San Martín. (La construcción de este local, como la de la antigua Casa del Maestro, del Colegio de Secundaria 195 (hoy José Enrique Celis Bardales), le dieron un nuevo impacto a la ciudad). En las fiestas de fin de año, entonces, donde todos tenían que asistir con saco y corbata y era de rigor hacerlo, era tradición que el ciudadano Alfonso “La Ñatita” Navarro Vásquez, junto con su señora, abriera las fiestas al son de la guaracha de moda interpretada por la orquesta del profesor Aurelio Bances Santisteban. Algunas veces también tocaría en esas fiestas la orquesta “Marcospión”, del que ya escribimos en este diario. Los antiguos recuerdan que Ghunter Arévalo Pinedo era estricto con el cumplimiento del protocolo. (Comunicando Bosque y Cultura).

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp