Más de 2,000 personas participaron en la degustación del pango más grande del mundo, en una celebración que reafirma la identidad amazónica y proyecta a Nauta como destino turístico clave.
La ciudad de Nauta hizo historia. Más de 2,000 personas participaron en la degustación del pango más grande del mundo, en una jornada que combinó identidad, tradición y proyección turística para la región Loreto.
En el marco de su 196° aniversario de fundación, la provincia volvió a demostrar que su riqueza cultural no solo se hereda, sino que se celebra a lo grande. Una de las actividades más impactantes fue la preparación de este plato emblemático de la Amazonía.
El III Festival del Pango Más Grande del Mundo marcó un hito sin precedentes: 1,100 kilos de pescado, 100 racimos de plátano y el trabajo articulado de 100 personas hicieron posible esta hazaña culinaria. El resultado fue una impresionante instalación de 400 metros de mesas, donde miles de asistentes degustaron este plato, símbolo de identidad y herencia viva del pueblo Kukama.
La celebración forma parte de una amplia programación que se desarrolla del 9 de abril al 3 de mayo de 2026, en conmemoración de la fundación de Nauta, ocurrida el 30 de abril de 1830 por el cacique Manuel Pacaya Irarica. Su llegada fue escenificada como parte de las actividades centrales, reforzando el vínculo entre historia, memoria y territorio.
Más allá del espectáculo gastronómico, la festividad visibiliza un modelo de gestión pública con raíces indígenas. Nauta es una provincia con población mayoritariamente indígena, donde destacan pueblos como el Kukama Kukamiria, cuyas prácticas culturales y conocimientos ancestrales siguen vigentes.
El actual alcalde, José Daniel Saboya Mayanchi, líder indígena, ha impulsado una administración orientada a cerrar brechas históricas y garantizar el acceso equitativo al desarrollo. “Cuando hay vocación de servir a los pueblos se avanza a pesar de las dificultades (…) ya hemos entregado más de 40 obras a la población”, afirmó.
Uno de los ejes más innovadores de su gestión es la implementación de un fideicomiso indígena, un mecanismo financiero que permite administrar recursos con transparencia y enfoque territorial. Este instrumento busca asegurar que las inversiones lleguen no solo a la ciudad, sino también a comunidades nativas y zonas históricamente relegadas.
A través de este modelo se priorizan proyectos productivos, infraestructura básica, reforestación y generación de empleo. Más de 1,200 pobladores ya se han beneficiado con iniciativas como los proyectos de reforestación tipo IOAR, fortaleciendo la economía local y el buen vivir de las comunidades.
Además, Nauta posee un alto potencial turístico. Su ubicación estratégica como puerta de ingreso a la Amazonía, sumada a su cercanía con la Reserva Nacional Pacaya Samiria, su biodiversidad y riqueza cultural, la convierten en un destino clave para el turismo sostenible y vivencial.
Festividades como el aniversario y eventos como el festival del pango refuerzan esta proyección, atrayendo visitantes y dinamizando la economía local.
La experiencia de Nauta marca así un precedente en la gestión pública amazónica: un liderazgo indígena que combina identidad cultural con propuestas concretas para un desarrollo inclusivo y sostenible.
Por Segundo Chuquipiondo



