Los miembros de mesa que participaron en el reciente proceso electoral vivieron momentos de angustia y desesperación tras cumplir largas y agotadoras jornadas que se extendieron por casi 24 horas continuas, entre la atención a los votantes y el proceso de escrutinio. Esta situación ha generado malestar generalizado debido a las condiciones en las que se desarrolló su labor.
Muchos ciudadanos iniciaron sus funciones desde tempranas horas de la mañana y, en algunos casos, no culminaron sino hasta la madrugada del día siguiente. Incluso, se reportó que varios miembros de mesa permanecieron trabajando hasta las 3:30 de la mañana, mientras que otros se quedaron hasta cerca de las 6:00 a.m., completando prácticamente un día entero sin descanso.
Uno de los aspectos más cuestionados fue la falta de facilidades básicas durante la jornada, ya que, según los testimonios, no se les permitió salir a buscar alimentos, lo que afectó directamente su bienestar físico. Esta situación habría generado complicaciones en la salud de algunos participantes debido al cansancio extremo y la falta de alimentación adecuada.

Liz del Águila Beteta, quien se desempeñó como presidenta de mesa en la institución educativa 0019 de Tarapoto, señaló que la experiencia fue sumamente agotadora y estresante. Indicó que, además de las largas horas, tuvieron que lidiar con un padrón electoral extenso y una cédula de votación compleja, lo que dificultó el proceso, especialmente para los votantes.
Estas dificultades no solo retrasaron el conteo de votos, sino que también incrementaron la presión sobre los miembros de mesa, quienes debieron redoblar esfuerzos para cumplir con su deber cívico en condiciones poco favorables. La combinación de factores logísticos y organizativos evidenció la necesidad de mejorar la planificación electoral.
Ante este panorama, varios miembros de mesa han manifestado su intención de no volver a participar en próximos procesos electorales, como la segunda vuelta o las elecciones regionales y municipales. Incluso, algunos indicaron que preferirían pagar la multa antes que asumir nuevamente una responsabilidad que califican como excesivamente engorrosa y estresante. Por: Hugo Anteparra



