Un recorrido narrativo por la memoria, la riqueza cultural y el espíritu indomable de la «Ciudad de los Sombreros», un pueblo que celebra su pasado mientras transforma su presente.
En las entrañas del nororiente peruano, donde la selva alta despliega su verde infinito y la brisa fresca del valle del Alto Mayo acaricia el rostro de su gente, se erige victoriosa la insigne y acogedora ciudad de Rioja. Conocida históricamente como la «Entrada a la Selva Nor-Oriental Peruana», esta tierra bendita no es solo un punto en la geografía del departamento de San Martín, sino un verdadero tapiz vivo grabado con el sudor, la fe y la creatividad de sus hijos. Corría el año 1772 cuando Don Félix de la Rosa Reátegui y Gaviria encabezó la fundación española de este asentamiento que con el tiempo florecería como capital de la provincia de Rioja. La Municipalidad Provincial de Rioja y su Comité de Aniversario, bajo la conducción de la alcaldesa Dacni Maribel Montenegro Perales De Castañeda junto al Concejo Municipal, abren los brazos al mundo para conmemorar el 254° Aniversario de Fundación Española y la edición XXXIX de la Semana Turística.
Celebrar 254 años de existencia no representa únicamente un número en el calendario histórico; es rememorar las manos sabias de las artesanas que, paja a paja, dan forma al icónico sombrero de bombonaje, símbolo indiscutible del patrimonio inmaterial riojano. Es evocar la alegría estruendosa de sus carnavales, el aroma inconfundible del juane tradicional encendido al calor del hogar, las danzas ancestrales que honran a la naturaleza y la profunda fe popular que habita en las grutas y parajes mágicos de la provincia. La identidad riojana se ha esculpido a través de generaciones de hombres y mujeres trabajadores, solidarios y emprendedores que, desde el campo hasta la ciudad, han demostrado una capacidad inquebrantable para levantarse y mirar hacia el futuro con dignidad.

En este marco jubilar, Rioja nos invita a reflexionar sobre el peso del legado histórico y la imperiosa necesidad de fortalecer la unidad comunitaria.
La conmemoración de este cuarto de siglo más cuatro años exige no solo rendir homenaje a quienes forjaron los cimientos de la patria chica, sino también ratificar el compromiso con el desarrollo integral, la transparencia y la gestión sostenible para las futuras generaciones. Rioja demuestra así que la tradición no es un recuerdo estático del pasado, sino una fuerza viva que impulsa el progreso, preserva la biodiversidad y abre las puertas del turismo nacional e internacional con un caluroso abrazo de peruanidad.
«La verdadera riqueza de una tierra no reside solo en la majestuosidad de sus paisajes ni en el paso de los siglos,sino en el alma tejedora de su gente. Rioja cumple 254 añosrecordándonos que preservar nuestra identidad cultural y honrar a nuestros antepasados es la trama más firme sobre la cual se construye el futuro de una patria unida, noble y soberana.»



