Por: Econ. Dra. Ayly Salas Sánchez
Docente de la Facultad de Ciencias Económicas Universidad Nacional de San Martín
La región San Martín se ha consolidado como el principal motor agropecuario de la Amazonía peruana. Sin embargo, el verdadero salto hacia el desarrollo económico sostenible no reside en seguir expandiendo la frontera agrícola, sino en la urgencia de industrializar su cadena de valor y elevar de manera drástica los índices de competitividad regional.
El espejismo agrícola: Producir mucho, transformar poco
Caminar por las provincias de San Martín es ser testigo de un motor productivo que no se detiene. En las últimas décadas, la región logró una transición histórica que hoy nos coloca a la vanguardia nacional en la producción de café, cacao, arroz y palma aceitera. Datos del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) confirman que San Martín aporta más del 35% del cacao de todo el Perú, liderando además los rankings de café especial.
Pero detrás de estas cifras macroeconómicas alentadoras se esconde un límite estructural severo. Se vende mucho volumen, pero se genera poco valor. Estimaciones locales e informes del sector privado señalan que cerca del 85% de lo que cosechan nuestros productores se comercializa sin mayor procesamiento que un secado básico. Esta dependencia de las materias primas nos expone directamente a la montaña rusa de los precios internacionales y deja los verdaderos márgenes de ganancia en manos de intermediarios o industrias fuera de la Amazonía.
Competitividad bajo la lupa: Las alertas del INCORE
El Índice de Competitividad Regional (INCORE 2025) ubica a San Martín en el puesto 19 de 25, registrando un retroceso de una posición respecto al año anterior. El diagnóstico es revelador: a pesar de alcanzar su puntaje histórico más alto (4.8 puntos), la región cumple una década consecutiva estancada en el tercio inferior del ranking debido a un severo deterioro en sus pilares de desarrollo social.
Mientras sectores urbanos y laborales empujan la economía, las brechas estructurales actúan como un freno crítico:
- Salud (Puesto 19): Es el pilar de mayor caída al descender. La región registra la menor cobertura médica del país con apenas 9.6 médicos por cada 10,000 habitantes, un incremento en el embarazo adolescente al 17.9% y un 18.4% de desnutrición crónica infantil. Además, lidera el desabastecimiento de medicamentos a nivel nacional (35.7%).
- Educación (Puesto 18): Presenta serias deficiencias en infraestructura básica escolar. Solo 1 de cada 3 locales educativos de la región cuenta con acceso simultáneo a los servicios de agua, desagüe y electricidad.
- Infraestructura (Puesto 9): Aunque mantiene una posición promedio alta, sufrió un retroceso importante provocado por la disminución en el acceso a la red pública de agua y saneamiento (cayendo a 72.8%) y la pérdida de continuidad en las horas del servicio de agua potable.
Cuadro 1: Balance de competitividad e impacto productivo regional.

Hacia un clúster amazónico: El rol de la universidad y la empresa
La solución no consiste en diseñar grandes complejos fabriles pesados, ajenos a nuestra realidad bioclimática. El camino viable apunta al desarrollo de microindustrialización intermedia y laboratorios locales de control de calidad. Debemos lograr que el cacao no viaje solo en sacos, sino transformado en manteca refinada, pasta o coberturas finas listos para el mercado global; y que nuestras variedades de café conquisten barras de especialidad con denominaciones de origen fuertes.
En esta transición, la academia cumple un rol insustituible. Desde la Universidad Nacional de San Martín (UNSM), asumimos la responsabilidad de canalizar la investigación científica hacia las necesidades reales del campo. Hablamos de biotecnología aplicada a los procesos de fermentación, optimización de técnicas de secado automatizado y desarrollo de empaques sostenibles que preserven las propiedades organolépticas en climas tropicales.
Articulación y visión de largo plazo
Ninguna estrategia de valor agregado prosperará si los costos de transacción logística siguen duplicando los de la costa. Inyectar tecnología al agro requiere estabilidad eléctrica, conectividad digital en zonas rurales y redes viales eficientes. Asimismo, es clave fortalecer el cooperativismo agrario y diseñar herramientas de financiamiento adaptadas al ciclo productivo de la selva.
La industrialización regional no puede quedarse en un discurso político ni en una aspiración lejana. Es una urgencia para evitar el desgaste de nuestros suelos y garantizar la rentabilidad del agricultor local. Consolidar una alianza real entre el gobierno regional, las empresas y la universidad determinará si seguimos siendo un simple almacén de insumos primarios o si nos convertimos en el verdadero referente agroindustrial de la Amazonía peruana.
| “El valor de nuestra tierra no se mide por la cantidad de hectáreas cosechadas, sino por la capacidad de incorporar conocimiento e innovación técnica en cada producto que enviamos al mundo.” — Dra. Ayly Salas Sánchez |
Referencias y fuentes consultadas
Banco Central de Reserva del Perú. (s. f.). Caracterización del departamento de San Martín. https://www.bcrp.gob.pe/docs/Sucursales/Iquitos/san-martin-caracterizacion.pdf
Instituto Peruano de Economía. (2025, 7 de julio). INCORE 2025: Se publicó el Índice de Competitividad Regional. https://incore-spaces.nyc3.cdn.digitaloceanspaces.com/documents/incore-2025-final.pdf
Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego. (2025). Boletín cacao 2025. https://repositorio.midagri.gob.pe/bitstream/20.500.13036/2009/1/Bolet%C3%ADn%20Cacao%202025_%20(1).pdf



