La región produce café de alta calidad y exporta, pero buena parte del valor y la facturación termina registrándose fuera de San Martín. Producimos café de clase mundial, queremos dejar de vender café y empezar a vender valor, ahora apostamos por la alta especialidad, anhelamos tener el valor que genera.
La Expo Café San Martín 2026 busca abrir nuevas oportunidades para los productores, fortalecer el consumo regional y posicionar el café de alta especialidad como un producto con mayor valor agregado, identidad y presencia en los mercados nacionales e internacionales.
En San Martín, el café dejó de ser únicamente un producto agrícola para convertirse en una carta de presentación de la región ante el mundo. Detrás de cada taza hay familias, pequeños productores, cooperativas, emprendimientos y comunidades comprometidas con la conservación ambiental, pero también una tarea pendiente: lograr que una mayor parte del valor generado por este producto permanezca en la región y se traduzca en mejores oportunidades para quienes lo producen.
En ese escenario, la Expo Café San Martín 2026 se plantea como un espacio para poner en vitrina la calidad del café regional, conectar a productores con compradores y promover nuevas formas de comercialización. Para Idelso Fernández Quevedo, gerente general de COPABAM (Cooperativa de Servicios Múltiples Bosque Alto Mayo) y presidente de la Mesa Técnica Regional del Café San Martín, este encuentro representa mucho más que una competencia: es una oportunidad para identificar, reconocer y posicionar a los mejores cafés de la región.

“Este es un evento que une a los mejores productores de café, no solamente en cantidad, sino en calidad”, sostiene Fernández Quevedo, al explicar que la Cuarta Taza San Martín y la Expo Café buscan identificar los cafés con los mejores puntajes en taza, una característica cada vez más determinante en los mercados de especialidad. En un contexto donde los consumidores buscan perfiles diferenciados, trazabilidad y calidad, los cafés que alcanzan 85, 86 puntos o más tienen la posibilidad de ingresar a nichos de mayor valor comercial.
La mirada, sin embargo, no debe estar únicamente puesta en el exterior. Uno de los desafíos que plantea el dirigente cafetalero es conseguir que las propias cafeterías de San Martín se conviertan en compradoras de estos micro lotes de alta calidad. La idea es sencilla pero estratégica: que los mejores cafés producidos en la región también sean consumidos por los propios sanmartinenses. “La visión es que las cafeterías sean acreedoras de estos micro lotes de cafés de alta calidad de los ganadores y, de esa manera, la región San Martín empiece a consumir uno de los mejores cafés del mundo”, explica.
El potencial existe y los mercados internacionales ya lo han demostrado. San Martín produce alrededor del 22 % de la producción nacional de café, convirtiéndose en la región con mayor producción del país. Sus cafés llegan a destinos tan diversos como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, Japón y otros mercados especializados, donde son valorados por sus características y calidad.
COPABAM, organización fundada el 12 de diciembre de 2014 en la provincia de Rioja, es parte de esta historia de internacionalización. La cooperativa trabaja con pequeños productores vinculados a una zona estratégica para la conservación de los recursos naturales y produce café orgánico de alta calidad bajo acuerdos de conservación en el Bosque de Protección Alto Mayo. En los últimos años, sus cafés han encontrado compradores especializados en mercados exigentes. Entre ellos figuran empresas como Red Fox, en Estados Unidos, y compradores vinculados al mercado japonés, mientras que otras organizaciones cafetaleras de la región han logrado colocar sus productos en Francia, Inglaterra, Alemania y Holanda, entre otros destinos.
El crecimiento comercial de COPABAM refleja ese potencial. Entre 2024 y 2025, la organización logró superar los S/ 17 millones de facturación, luego del envío de 31 contenedores de café a mercados de Estados Unidos, México, Alemania, Inglaterra, Suiza, Grecia, Francia, Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Pero detrás de estas cifras existe una realidad que Fernández Quevedo considera urgente atender: el acceso al financiamiento continúa siendo una de las principales limitaciones para que las organizaciones cafetaleras puedan comprar el café de sus propios asociados y elevar sus volúmenes de exportación.

En el caso de COPABAM, la capacidad certificada permite exportar hasta 33 contenedores, pero durante 2025 se exportaron 14 contenedores, menos de la mitad de ese potencial. “Cliente lo hay, pero el financiamiento para adquirir la materia prima de nuestros propios socios también es una limitante”, explica el dirigente. El problema, precisa, no es exclusivo de una cooperativa, sino una situación que afecta a numerosas organizaciones cafetaleras de San Martín.
Esta dificultad también ayuda a explicar una paradoja regional: San Martín es la principal región productora de café del Perú, pero su posición en el ranking de exportaciones no refleja ese liderazgo productivo. Una de las razones es que parte del café producido en la región es comprado por empresas que posteriormente procesan y facturan el producto en otras regiones. Café producido en San Martín termina apareciendo comercialmente asociado a Piura, Lambayeque o Cajamarca, lo que reduce la visibilidad estadística de la región como territorio exportador.
Fernández Quevedo considera que esta situación debe ser enfrentada fortaleciendo las organizaciones regionales y creando condiciones para que sean ellas mismas las que incrementen su capacidad de acopio, transformación y exportación. El desafío no es encontrar compradores: el mercado existe y reconoce la calidad del café sanmartinense. El reto está en contar con capital de trabajo, infraestructura, articulación comercial y políticas públicas que permitan aprovechar plenamente ese potencial.
La experiencia de COPABAM demuestra, además, que el café puede convertirse en una herramienta para generar ingresos mientras se protege el territorio. Su ubicación en el ámbito del Bosque de Protección Alto Mayo convierte a la conservación ambiental en parte de la propuesta de valor. La producción sostenible, la calidad y la conexión con mercados especializados pueden avanzar juntas, fortaleciendo tanto a las familias productoras como al patrimonio natural de la región.

Pero para Fernández Quevedo, el futuro del café no puede depender únicamente del esfuerzo de los productores y las cooperativas. También requiere una decisión política. Durante recientes encuentros con candidatos y autoridades de las provincias de Moyobamba y Rioja, el dirigente puso sobre la mesa la necesidad de que el sector agrario ocupe un lugar permanente en la agenda pública. “El sector agrario no debe ser solamente mencionado o utilizado en campaña electoral y luego echarse al olvido”, advierte.
La demanda es más amplia que el café. San Martín también produce cacao, plátano y otros productos que sostienen la economía de miles de familias. Por eso, la apuesta pasa por una política regional de producción y productividad que permita mejorar la competitividad, facilitar el acceso al financiamiento, fortalecer las cadenas de valor y generar condiciones para que los productores puedan capturar una mayor parte del valor de lo que producen.
En esa perspectiva, la visita de compradores y tostadores internacionales constituye una señal alentadora. Fernández Quevedo recuerda, por ejemplo, la visita de Taylor’s, tostador del Reino Unido, que presentó cómo el café sanmartinense llega a los supermercados británicos. Estas experiencias permiten a los productores conocer de primera mano el recorrido de su producto en los mercados internacionales y comprender que detrás de cada saco exportado existe una cadena comercial en la que el valor puede multiplicarse.

El mensaje de fondo es claro: San Martín no necesita solamente producir más café; necesita producirlo mejor, venderlo mejor y capturar más valor en la propia región. Para ello, las competencias de calidad, las ruedas de negocios, las cafeterías regionales, las cooperativas, los exportadores y los compradores internacionales deben formar parte de una misma estrategia.
La Expo Café San Martín 2026 aparece, así como una vitrina y, al mismo tiempo, como un punto de partida. Una vitrina para mostrar que la región posee cafés capaces de competir en los mercados más exigentes del mundo; y un punto de partida para construir una economía cafetalera donde la calidad tenga un precio justo, el productor tenga mayores oportunidades y la región pueda reconocerse también como territorio de origen, transformación y consumo.
Porque el verdadero desafío no está solamente en que el café de San Martín llegue cada vez más lejos, sino en que su valor también se quede cada vez más cerca de quienes lo producen. Y en cada taza de café de alta especialidad hay una historia que merece ser contada: la de productores que conservan el bosque, cooperativas que abren mercados, familias que sostienen la agricultura y una región que quiere convertir su calidad en desarrollo.



