Por Dr. Carlo Espinoza Aguilar*, Dr. Luis Alberto Fernandez Sanjines* y Dr. Edgard Martín Esquén Perales*
La transformación digital de la educación superior constituye uno de los principales desafíos para las universidades de San Martín. Instituciones públicas y privadas desarrollan sus actividades en un contexto donde plataformas virtuales, recursos digitales e inteligencia artificial modifican las formas de enseñar, aprender e investigar; sin embargo, incorporar tecnología no equivale necesariamente a innovar, la tecnología educativa adquiere valor cuando se fundamenta en teorías del aprendizaje, psicología educativa y enfoques pedagógicos orientados a mejorar la formación. UNESCO (2023) señala que debe responder a objetivos educativos claros, criterios de equidad y condiciones que favorezcan efectivamente el aprendizaje; desde las teorías del aprendizaje, el conductismo, asociado con Skinner (1953), sustenta ejercicios digitales, evaluaciones automatizadas y retroalimentación inmediata, aunque resulta insuficiente ante la necesidad de pensamiento crítico, creatividad e investigación; el constructivismo, desde Piaget (1970) y Vygotsky (1978), concibe al estudiante como sujeto activo; por ello, las plataformas deben facilitar interacción, colaboración, experimentación y resolución de problemas, en San Martín, biodiversidad, agricultura, turismo, salud, educación intercultural y sostenibilidad constituyen escenarios auténticos de aprendizaje. El conectivismo, propuesto por Siemens (2005), entiende el conocimiento como una red de personas, organizaciones y fuentes digitales, donde aprender implica localizar, valorar y conectar información. Desde la psicología educativa, la teoría del procesamiento de la información (Atkinson & Shiffrin, 1968) evidencia que la abundancia informativa no garantiza aprendizaje; los ambientes virtuales requieren organización, secuenciación, conocimientos previos, práctica y retroalimentación; la teoría del aprendizaje social de Bandura (1977) destaca observación e interacción mediante comunidades virtuales. En pedagogía, Freire (1970) plantea considerar desigualdades de acceso, conectividad y competencias digitales. UNESCO (2023) advierte que la tecnología puede favorecer inclusión, pero también reproducir desigualdades; asimismo, Dewey (1938) y Thomas (2000) sustentan proyectos orientados a problemas reales mediante investigación, diseño y colaboración. Para concluir, las experiencias regionales, como el uso de DERIVE y GeoGebra en Ingeniería Ambiental, demuestran posibilidades de investigación educativa, por lo que la Región San Martín necesita integrar tecnología, pedagogía e innovación para formar profesionales capaces de transformar conocimiento en innovación y desarrollo sostenible.
*Docentes universitarios, contactos: cespinoza@unsm.edu.pe y lafernandez@unsm.edu.pe
Referencias
Atkinson, R. C., & Shiffrin, R. M. (1968). Human memory: A proposed system and its control processes. En K. W. Spence & J. T. Spence (Eds.), The psychology of learning and motivation: Advances in research and theory (Vol. 2, pp. 89–195). Academic Press.
Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice-Hall.
Dewey, J. (1938). Experience and education. Macmillan.
Freire, P. (1970). Pedagogy of the oppressed. Herder and Herder / Continuum.
Piaget, J. (1970). Science of education and the psychology of the child.
Siemens, G. (2005). Connectivism: A learning theory for the digital age. International Journal of Instructional Technology and Distance Learning, 2(1).
Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior.
Thomas, J. W. (2000). A review of research on project-based learning.
http://www.bobpearlman.org/BestPractices/PBL_Research.pdf
UNESCO. (2023). Global education monitoring report 2023: Technology in education: A tool on whose terms? https://www.unesco.org/gem-report/en/publication/technology
Vygotsky, L. S. (1978). Mind in society: The development of higher psychological processes. Harvard University Press. https://www.jstor.org/stable/j.ctvjf9vz4



