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domingo, mayo 26, 2024
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UNA NUEVA CONSTITUCIÓN SIN IMPUNIDAD Y NINGÚN PARCHE

Estamos condenados los peruanos a tener y soportar la Constitución del 93, redactada en una coyuntura absolutamente huérfana de soluciones estructurales y políticas y marcada por el inicio de una dictadura fujimorista que llevó al Perú toda una década con la licencia de que todo lo estatal es no solamente malo sino también ineficiente.

Decenas de empresas fueron vendidas; muchos empresarios hicieron fortuna con el patrimonio de todos los peruanos; se empezó a generar el boom de las prometedoras AFPs con el cuento de que el dinero de los trabajadores sería celosamente invertido para beneficio del mismo trabajador; el mismo sistema capitalista le ponía fin hasta hoy a la edad del trabajador para que a los 65 años sea despedido sin pena ni gloría ganando una migaja de sus años de aportación.

De miles de millones producto de las ventas de nuestro patrimonio estatal ingresaron a las arcas del estado solamente 6 mil millones de soles, el resto pasó a las arcas personales de los que encabezaron este boom de venta de las decenas de empresas.

Este mismo sector de empresarios le teme al cambio de Constitución, quieren solamente parches de algunos artículos que no les afecte en absoluto los ingresos económicos millonarios que se lucran a costa de los demás; el diseño de la actual Constitución apunta en esta dirección para que les ingrese más a los que más tienen; le temen al referéndum porque saben que esto siendo voz del pueblo se instalaría inmediatamente la Asamblea Constituyente, no con el patrocinio jurídico e intelectual que acomodan los artículos al interés bastante accesible de grandes financistas que más tarde se convierten en nuevos monopolios y oligopolios.

ARTÍCULO 206 LE PONE
CANDADO AL REFERENDUM DEL PUEBLO

Siendo el referéndum la voz del pueblo en una Asamblea Constituyente deben estar todas las corrientes sociales como normativas de verdaderos derechos y deberes de los ciudadanos y no como la actual donde el derecho y deber son únicamente términos de exhibición más no de representación.

Un derecho se convierte en verdadera representación cuando tus anhelos y necesidades son garantizadas a ser satisfechas no acosta de petición, ni mucho menos a costa de reclamos y exigencias; el deber por si solo se convierte en representación sabiendo que el compromiso que asumes con tus obligaciones será gratificado por el derecho de dignidad y no por la mendicidad.

Fujimori-Montesinos y su famoso CCD le pusieron candado a la voz del pueblo a través del artículo 206 de la constitución fujimorista, donde únicamente para reformar la Constitución es a través de un referéndum que nace del Congreso y no a través de las manifestaciones populares.

Es decir, la Constitución del 93 es totalmente punitiva y dictatorial. Está comprobado que todos los congresos anteriores y de hoy, nunca van a permitirse dar su voto de aprobación a una reforma total de esta actual Constitución, siempre apuntan por los parches y algunas cirugías de apariencia constitucional, pero el corazón de la misma no lo tocan ni con el pétalo de una rosa, porque de lo contrario se estarían auto cortando grandes intereses económicos y la impunidad que tanto les agrada no se vieran capaces de actuar sin esta licencia para robar y cometer tantos delitos.

Por ello le cuidan al Tribunal Constitucional porque el Congreso elige a la mayoría de sus miembros y se sientes por ellos representados y cuidados, pues toda falta y delito que cometan, ciertamente son denunciados, pero una vez llegado la demanda al TC la probable acusación y sentencia, lo absuelven y la vida de la impunidad sigue reinando sin procesos, ni mucho menos con castigo.

Una de las muchas promesas de Castillo es precisamente sobre este punto del Tribunal Constitucional para que sus miembros sean elegidos por el pueblo y no respondan a los intereses millonarios de los que los eligen, es decir, de los legisladores que se prestan para que sigan facultando impunidad a otros y a ellos mismos.

Y, sobre todo, también se prestan para que nunca aprueben una ley por ejemplo para que un congresista sea revocado del cargo cuando se ve enfrentado a una serie de ilícitos, tiene que cumplir sus cinco años recién para que entren en proceso de investigación.

Como todo ya lo tiene sembrado: política y jurídicamente, siempre se sabe que al poco tiempo son absueltos de toda demanda.

¿Saldremos de este hoyo jurídico que chorrea a favor de los que tienen el poder político, jurídico y empresarial? El pueblo de hoy y del futuro tiene la palabra y el poder.

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