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domingo, abril 21, 2024

Fútbol SI violencia NO

No esperemos una nueva tragedia para recién actuar

Por: Beto Cabrera Marina

Nos duele escuchar la noticia que dos inocentes niños de 11 y 12 años fueron heridos de bala por una horda de delincuentes que dicen llamarse barristas; según el parte médico,  la bala perforó el cerebro de uno de los menores dejando la masa encefálica expuesta….de terror.

Si bien es cierto que el fenómeno de las barras bravas manifiesta problemas sociales profundos, otros países han tenido éxito en erradicar la violencia en sus estadios. Probablemente el caso más emblemático sea Inglaterra.

Desde hace por lo menos tres décadas el fútbol peruano padece una espiral de violencia fuera de control y esto nos sólo se da en Lima, también en provincias o en las ciudades donde se despuntan encuentros del llamado “fútbol profesional”.

Ante esta situación las autoridades no han constituido una respuesta contundente que permita abordar esta problemática. En el centro de dichos actos violentos se encuentran las denominadas “barras bravas”.

Los psicólogos Arboccó de los Heros y O´Brien Arboccó (2013) indican que el concepto “barra brava” hace referencia a grupos organizados dentro de una hinchada de fútbol, que se caracterizan por producir diversos incidentes vandálicos dentro y fuera del estadio. De acuerdo con Panfichi (1999), el perfil de la barra brava peruano es un niño o joven de entre 13 y 20 años de edad, de sexo masculino, con poca educación y sin empleo formal, provenientes de familias pobres con enormes necesidades básicas insatisfechas y terribles conflictos internos.

Con la excusa del fútbol los barras bravas o barristas comenten un sinfín de delitos, entre los que destacan la agresión física y verbal contra árbitros, jugadores, hinchas rivales y terceros ajenos al fútbol; a su vez entonan cánticos racistas, homófobos. Sus agresiones más extremas pueden llegar a significar heridos e incluso muertos.

En Tarapoto hemos tenido incidentes de han arrebatado la vida a un niño y ha dejado mal heridos a personas que no han tenido nada que ver con el accionar de estas hordas de que toman las calles del centro de la ciudad y la periferia, siendo conocidos los puntos de encuentro, y los desplazamientos son acompañados por la policía.

El último fin de semana en Tarapoto, a las afueras del aeropuerto se registró un “recibimiento del equipo visitante” antorchas en manos, calles tomadas, antes y después del encuentro con una policía realizando sus máximos esfuerzos por controlar a estos sujetos en las calles, al ingreso al estadio, dentro del escenario y después del partido.

¿Cuántos efectivos ha desplegado la PNP en Tarapoto el último fin de semana? ¿Cuánto representa en logística y horas hombre en trabajo?  

Está cuantificado ¿Cuánto mueve económicamente el mercado local? A la municipalidad, ¿económicamente le es rentable? ¿Quién o quiénes miden el aforo?

Son preguntas que flotan en el aire, si bien es cierto que la región tiene un equipo que dice representar a la región, sin que esta empresa o equipo muestre poca identidad o esfuerzo por hacer respetar la localía o a la región que dicen representar, son cuestiones de fútbol, de factores económicos muchos advertirán, me quedo en la incertidumbre… humildemente, considero que nuestras autoridades pueden hacer algo más y frenar la violencia.

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