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sábado, noviembre 26, 2022

Donald Trump: Heraldo de la enfermedad

vocesdelacultura

Donald Trump, flamante presidente de Estados Unidos de Norteamérica, viene levantando fuertes reacciones en la opinión pública mundial especialmente en estos últimos días gracias al intenso dinamismo y poca diplomacia con los que ha comenzado a emitir sus “órdenes ejecutivas”, por ejemplo, eliminando las subvenciones gubernamentales a las ONG’s abortistas norteamericanas repartidas en el mundo, la cancelación del Acuerdo de Asociación Transpacífico con 11 países, la construcción del controversial muro fronterizo con México, etc. además de sus ya conocidas y polémicas declaraciones que –de una u otra manera- le han hecho ganar popularidad y la preferencia de los sectores más conservadores y nacionalistas de los EUA incluidos –por qué no decirlo- muchos latinoamericanos residentes y norteamericanos descendientes de latinos que tienen la alienación de discriminar a los inmigrantes latinoamericanos (!).

Recuerdo aquí la curiosa frase de Génesis Rodríguez (hija del cantante Venezolano José Luis Rodríguez y de la modelo cubana Carolina Pérez) que por ser nacida en Miami “soy tan  norteamericana como la hamburguesa con queso” (!)

Con todo lo ignorante, intolerante o maléfico que Donald Trump pueda ser (o parecer…), no deja de asemejar -en su malefismo- a una enfermedad grave de la cual siempre se puede sacar algo  bueno. Como lo escribía el sabio Maestre Dr. Serge Raynaud de la Ferrière: “La enfermedad es también una educadora que proyecta a veces sobre la vida las luces más reveladoras.” Y en otra parte, citando al Dr. Paul Carton:   “En cuanto concierne a la especie humana las enfermedades se declaran como la acumulación de un término y como las sanciones a las desobediencias colectivas a las leyes naturales de verdad, de bondad, de unidad, de abnegación, de trabajo, de sobriedad, de auto-disciplina, que son las condiciones fundamentales del progreso, de la salud y de la felicidad de las razas humanas.”

En ese sentido pues, Donald Trump –al igual que las enfermedades- podría muy bien representar aquella “acumulación de un término” que con un mensaje fuerte (como los síntomas) alerta a las naciones y personas para REFLEXIONAR, meditar colectivamente, tomar resoluciones saludables encaminadas a la unidad, la abnegación, el trabajo y la sobriedad frente a la locura materialista y las ensoñaciones colectivas del “gran sueño americano” que obsesiona y aliena la mente de millones de latinoamericanos cautivados por el zodíaco (zona de poderosa influencia) social y mental en el que han sido inducidos a través de las décadas por la misma cultura norteamericana y sus medios de difusión masiva. Esta enfermedad colectiva del materialismo consumista y su “sueño americano” por “vivir mejor” (?!) me recuerda aquella luminosa mención que hace el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière cuando pide que: “reflexionemos primero, antes de proponer «el instinto de la conservación» como primer principio, pues este concepto de la «lucha por la existencia» podría muy bien traducirse por «lucha por la potencia», como dice Nietzche: la ambición de tener MAS Y MEJOR Y MAS Y DE PRISA Y MAS A MENUDO…La conservación del SI es una forma patológica de la vida, según Kurt Goldstein, quien dice que la observación de los enfermos muestra que la simple conservación es un signo de vida anormal, de vida en decadencia.”

En efecto, la civilización occidental desde hace mucho tiempo sufre de una fuerte psicosis colectiva de la frenética persecución de poseer “más y mejor, más de prisa y más a menudo” bajo el aparente pretexto de “conservación de sí” o la “lucha por la existencia”. Como “paranoicos”, siempre nos sentimos amenazados y perseguidos por la aterradora sombra de la “carencia” y los fantasmas que amenazan la conservación de nuestra vida (“conservación de SÍ”).

Así, Donald Trump nos lleva a reflexionar colectivamente haciendo volver las miradas a nosotros mismos y nuestros países para ver lo bueno y lo que podemos hacer para mejorar las condiciones, luchando contra la corrupción, trabajando poco a poco para solucionar los problemas y dejar de una vez por todas la excusa y facilismo mental de “me voy a EUA en mi país las cosas están mal” (la mayoría de las veces la realidad no es tan grave como los casos extremos de guerras civiles). Estamos pues llamados a ser más logísticos, organizados, formales, creativos, menos burócratas, menos tolerantes a la corrupción generalizada, más eficientes y planificados, menos perezosos, más unidos, etc.

Es cierto que el Gobierno de EUA ha financiado muchas guerras y golpes de Estado en América Latina y en el mundo, así como la explotación de los recursos naturales, favorecido por la inmensa corrupción y entreguismo de los gobernantes. Además está la gran demanda de drogas de la población estadounidense que alimenta las grandes crisis en los países latinoamericanos haciendo con todo ello que haya poco desarrollo; por ello también está pagando con su decadencia generalizada como nación y como pueblo.

De ahí que decimos y exhortamos junto al Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares:

“Latinoamérica está sola e ignorada y únicamente considerada como productora de materias primas y consumidora de productos manufacturados. Y su potencial creativo y cultural queda así perdido para el resto del mundo.”

“Se hace indispensable que América, coherente y organizadamente, dé a conocer su propia dimensión y que acrezca su imagen en un mundo completamente interrelacionado.”

“¡Que el gigante latinoamericano se levante en esta nueva era del mundo en que existe el imperativo de los pueblos hacia la paz, la tolerancia y el equilibrio!”.

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