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Claudio Salas Salas: Historia de un Apu entre quebradas, bosques y cangrejos

A tan solo 20 minutos de Lamas, en la zona de amortiguamiento del Área de Conservación Regional Cordillera Escalera, se encuentra la comunidad nativa kechwa de Alto Shambuyaku. Es un territorio donde el bosque dialoga con la memoria ancestral y donde cerca de 100 familias mantienen una vida profundamente conectada con la naturaleza, entre la montaña, el agua y la tierra.

En este escenario emerge la figura de Claudio Salas Salas. Nacido en la comunidad hace 44 años, es amante de la naturaleza, guardián de las tradiciones y actual Apu, autoridad comunal y referente cultural. Su historia no solo refleja el liderazgo, sino también la resistencia y adaptación de una generación que encuentra en sus raíces la fuerza para proyectarse al futuro.

A los 18 años, Claudio migró a Lima en busca de oportunidades. Durante dos décadas desempeñó diversos oficios: operador de maquinaria textil, agente de seguridad, albañil, vendedor ambulante y cocinero. Fue una etapa exigente que le permitió forjar disciplina, esfuerzo y perseverancia, aunque el vínculo con su tierra nunca se rompió.

Hace seis años, en el contexto de la pandemia, decidió regresar a su comunidad para reencontrarse con sus orígenes y apostar por el desarrollo sostenible. Retomó la agricultura con cultivos como yuca, plátano y maíz, y encontró en el cacao una alternativa económica y cultural. Con apoyo del Programa Bosques, la comunidad recibe capacitaciones en producción orgánica y fortalecimiento organizacional. Su meta es clara: impulsar una asociación de cacaoteros y mujeres chocolateras que revalore el conocimiento local.

Pero si algo distingue a Claudio es su profunda conexión con la quebrada y el bosque como fuentes de vida. Es conocido como “el cangrejero”, una práctica que realiza con respeto por los ciclos naturales. Durante la temporada de lluvias, inicia su jornada a las 11 de la noche, colocando trozos de yuca entre las piedras para atraer cangrejos. La espera puede extenderse por horas: algunas noches logra recolectar hasta 50 ejemplares; en otras, la naturaleza guarda silencio. “Por eso hay que purgar”, explica, aludiendo a un ritual de respeto hacia la naturaleza para mantener el equilibrio.

Alrededor de las 2 de la madrugada comienza la recolección, respetando siempre el ciclo de vida, devolviendo al agua a las hembras con crías. La jornada concluye cerca de las 4 de la mañana. Parte de la captura se comercializa y otra se comparte, dando lugar a una celebración comunitaria donde el caldo de cangrejo con yuca se convierte en símbolo de unión y tradición.

En tiempos en que la modernidad amenaza con diluir las costumbres, Claudio representa una voz firme: “Si dejamos nuestras tradiciones, dejamos de ser quienes somos”. Su mensaje resume una verdad esencial: la identidad no es pasado, sino práctica viva.

Hoy, Alto Shambuyaku es un ejemplo de convivencia armónica con la naturaleza y de desarrollo con identidad. La historia de Claudio Salas Salas es, en esencia, una invitación a valorar lo propio, a aprender del territorio y a reconocer que en la Amazonía cercana aún laten saberes fundamentales para el futuro.

Tomás Cotrina Trigozo
Docente universitario y miembro de la ANP-Lamas

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