Ante la llegada de este fenómeno climático, la prevención y el cuidado colectivo serán claves, especialmente en comunidades rurales donde los riesgos de inundaciones, derrumbes y afectación a la salud son mayores, sobre todo en niños y adultos mayores.
La Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) advirtió sobre la inminente llegada del primer friaje del año, un fenómeno climático que impactará de manera significativa a diversas regiones de la selva peruana, provocando lluvias intensas, ráfagas de viento, tormentas eléctricas y un marcado descenso de las temperaturas tanto diurnas como nocturnas.

De acuerdo con el organismo, una masa de aire frío ingresará al territorio nacional desde la noche del viernes 8 de mayo, iniciando su desplazamiento por la selva sur y avanzando progresivamente hacia la selva central y norte, con efectos que se prolongarán hasta el martes 12 de mayo.
Como medida preventiva, el Senamhi activó una alerta naranja en 12 regiones del país, entre ellas Amazonas, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Junín, Loreto, Madre de Dios, Pasco, Puno, San Martín y Ucayali, donde se prevé la ocurrencia de precipitaciones de moderada a fuerte intensidad entre el 8 y el 10 de mayo, acompañadas de descargas eléctricas y ráfagas de viento de hasta 55 km/h.
En cuanto al comportamiento térmico, la entidad informó que las temperaturas nocturnas podrían descender hasta 14 °C en la selva sur, mientras que en la selva central oscilarán entre 18 °C y 19 °C, y en la selva norte entre 18 °C y 20 °C. Durante el día, se estiman valores cercanos a los 22 °C en la selva sur, 25 °C en la selva central y 27 °C en la selva norte, lo que evidencia un descenso significativo frente a los promedios habituales.
Este escenario incrementa el riesgo de inundaciones, desbordes de ríos y deslizamientos de tierra (derrumbes), especialmente en zonas vulnerables y comunidades rurales. Por ello, las autoridades exhortan a la población a tomar precauciones inmediatas, como evitar cruzar ríos crecidos, asegurar techos y estructuras livianas, limpiar drenajes y mantenerse informados a través de canales oficiales.

Asimismo, se recomienda reforzar la protección de los grupos más vulnerables, en particular niños y adultos mayores, quienes pueden verse más afectados por el descenso de temperaturas y la humedad, incrementando el riesgo de enfermedades respiratorias. El uso de ropa adecuada, ventilación de viviendas y la atención oportuna ante cualquier síntoma son medidas esenciales.
El llamado es claro: la prevención puede marcar la diferencia. En un contexto donde la naturaleza impone condiciones adversas, la organización comunitaria, la vigilancia constante y el cuidado mutuo se convierten en herramientas fundamentales para reducir riesgos y proteger vidas en la Amazonía peruana.



