El auge exportador confirma la calidad del grano nacional, mientras el país busca cerrar brechas estructurales en el campo
En una conversación centrada en el desempeño reciente del sector cafetalero, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego destacó que el café peruano ha comenzado el año con cifras altamente positivas, reflejando no solo una coyuntura internacional favorable, sino también el reconocimiento sostenido de la calidad del producto nacional. Durante el primer bimestre de 2026, explicó la entidad, las exportaciones de café sin tostar y sin descafeinar alcanzaron los $131.3 millones, lo que representa un notable incremento de 71.9 % en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Este resultado, según precisó el Midagri, no es aislado, sino parte de una tendencia ascendente que se consolidó en 2025, cuando el Perú logró un récord histórico de exportaciones por $1 796 millones, posicionándose con mayor fuerza en el competitivo mercado internacional. La institución subrayó que este crecimiento responde tanto a la alta calidad del café peruano como a un contexto global en el que países productores clave como Brasil y Vietnam han visto reducida su oferta debido a los efectos del cambio climático, lo que ha impulsado los precios al alza.
En cuanto a los mercados de destino, el café peruano ya tiene presencia en 52 países, siendo Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Canadá y Colombia los principales compradores. Estos mercados valoran especialmente la diversidad y calidad de las variedades nacionales, entre ellas Caturra, Typica, Bourbon, Catimor, Pache y Geisha, que han logrado posicionarse como referentes en segmentos de café premium.
Más allá de las cifras, el Midagri enfatizó el rol clave del café como motor de la economía rural, al constituirse como el principal producto agrícola tradicional de exportación y fuente de sustento para cerca de 2 millones de personas en toda su cadena productiva. La producción se extiende en 16 regiones del país, con especial concentración en San Martín, Cajamarca, Junín, Cusco, Amazonas, Huánuco y Pasco, donde miles de familias dependen directamente de esta actividad.

No obstante, la entidad también advirtió que el crecimiento del sector enfrenta retos estructurales importantes, particularmente en lo referido a la asociatividad de los productores. Actualmente, el 85 % de los caficultores son pequeños productores que manejan entre 1 y 5 hectáreas, pero solo el 30 % se encuentra organizado en cooperativas o asociaciones. Esta situación limita su acceso a mejores condiciones de financiamiento, tecnología y capacidad de negociación en el mercado internacional.
En ese sentido, el Midagri remarcó que uno de los principales objetivos del sector es fortalecer la organización de los productores, como una estrategia clave para mejorar su competitividad y garantizar un crecimiento más equitativo y sostenible. El desafío, concluyó la institución, no es solo mantener el ritmo exportador, sino asegurar que sus beneficios lleguen de manera más directa y justa a quienes sostienen la cadena productiva desde el campo.



