🌦️ 19.4 °CTarapotolunes, mayo 11, 2026
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

Historias de Tarapoto, 69

Por Willian Gallegos Arévalo

Después de Leguía el más grande impulsor del desarrollo vial sería el arquitecto Fernando Belaunde Terry. Los proyectos viales de Leguía pretendían impulsar el desarrollo vial del país, aunque no se llegaron a concretar a pesar de los esfuerzos y trabajos iniciales. Citando a Ricardo Cavero Egúsquiza y Saavedra (“Monografía del departamento de San Martín”, 1928), el proyecto vial de Leguía tenía como horizonte la construcción de 500 kilómetros de caminos carreteros, siendo los ejes principales: a) de Yurimaguas a Moyobamba, pasando por Lamas, bajo la dirección técnica del Ingeniero don Miguel Acosta Cárdenas y, b) de Lamas a Chazuta, pasando por Tarapoto, Juan Guerra y Shapaja, a cargo del ingeniero Luis García Torres. Como notarán los lectores, Tarapoto no fue el eje de ambas vías. El proyecto terminaría con el golpe de Estado a Leguía, en 1930, por el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro.

El espíritu vial se aletargó por casi veinte años, quizá debido a la introducción del servicio aéreo, que llega a Tarapoto el 10 de agosto de 1937, volviéndose a nuestras vías naturales de los ríos con los heroicos Balseros Ancestrales de antaño, los servicios de los arrieros y el transporte de la carga por los inhóspitos caminos de esa época. El frenesí de construcción de las vías carreteras vuelve a despertar en 1951, bajo el liderazgo del alcalde Gustavo Fernández Ruíz, que se interesa en retomar la construcción de la carretera Lamas-Tarapoto-Shapaja. Y ahí acababan los proyectos.

Antes que se abran las vías desde Tarapoto a Lamas y a Shapaja, una parte importante de las actividades económicas lo cumplían los arrieros, que tuvo gran impacto social y económico y que, gracias a ellos, la carga desde los valles del de Sisa, Shapaja, Lamas y Cuñumbuqui, principalmente, se trasladaba a esta ciudad. En el puerto de Shapaja se recogía la carga que venía desde Lima, por la ruta de Tingo María, o que procedía de Iquitos y Yurimaguas pasando por Chazuta. Una vía también utilizada fue de la Tarapoto, San Antonio de Cumbaza, cruzando la Cordillera Escalera, pasando por Pongo de Caynarachi, Yumbatos y llegar a Yurimaguas. Para el transporte de carga desde Yurimaguas se empleaba a los cargadores, quienes portaban hasta 70 kilos de peso. Los conocidos arrieros tarapotinos de los años de 1930 serían los hermanos Julio y Juan Leveau, Eusebio Bartra, Ancelmo García, Alfonso Vásquez y José Arévalo.

Don Julio Samaniego Paz llegaría a Moyobamba a mediados de los años veinte del siglo pasado en su función de monitor militar, o instructor. Las crónicas periodísticas de esa época recogen su participación activa como un comerciante destacado en dicha ciudad y su siempre conocido espíritu de colaboración en las obras sociales y del desarrollo de dicha urbe. Como líder comunitario dirigió la construcción del primer campo de aterrizaje de Moyobamba, como lo sería también del primer campo de aterrizaje de Tarapoto. Su entusiasmo social no tenía límites y ya es tiempo que una calle principal de Tarapoto lleve su nombre. Alcaldesa Lluni Perea Pinedo: a usted me dirijo. (Comunicando Bosque y Cultura).

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp