La cifra de víctimas obliga a reforzar desde ahora la prevención, la vacunación y la capacidad de respuesta de los servicios de salud antes de que llegue el periodo de mayor transmisión.
El dengue continúa avanzando y deja una señal de alerta en el sistema sanitario peruano. En lo que va del año, 48 personas han fallecido a nivel nacional a causa de esta enfermedad, según cifras del Ministerio de Salud (Minsa), en un escenario que preocupa especialmente a las regiones donde los contagios vienen aumentando y los establecimientos de salud advierten dificultades para garantizar medicamentos e insumos.
El mayor número de víctimas se concentra en San Martín, con 12 fallecidos, convirtiendo a la región en la más golpeada por la enfermedad. Le siguen Lambayeque, con 10 muertes, y Madre de Dios, con 8. En Ucayali, Piura y Loreto se reportan 4 fallecidos en cada región, mientras que Amazonas y Junín registran 2 víctimas cada una. En tanto, Cusco y Lima contabilizan 1 fallecido por región.
Detrás de cada cifra existe una familia y una comunidad afectada, pero también una advertencia que no debería ser ignorada: el dengue puede avanzar con rapidez cuando encuentra condiciones favorables para la reproducción del zancudo transmisor. Por ello, el desafío para las autoridades sanitarias no consiste únicamente en atender a quienes ya presentan síntomas, sino en anticiparse al incremento de casos y garantizar que los centros de salud cuenten con personal, medicamentos, insumos y capacidad suficiente para responder a una mayor demanda.

En ese escenario, la prevención vuelve a ocupar un lugar central. Las familias deben eliminar de manera frecuente los recipientes donde pueda acumularse agua, mantener los depósitos correctamente tapados, limpiar patios y espacios exteriores y evitar que objetos en desuso se conviertan en criaderos del zancudo. También es importante usar repelente, vestir ropa que cubra brazos y piernas y colocar mosquiteros o barreras físicas, especialmente en viviendas ubicadas en zonas de mayor riesgo.
La vacunación contra el dengue, cuando corresponda de acuerdo con las disposiciones y grupos definidos por las autoridades sanitarias, también forma parte de las herramientas de prevención y debe ser acompañada por información clara para la población. La vacuna no reemplaza el control de criaderos ni las demás medidas preventivas, por lo que la protección debe ser integral.
Con la temporada de mayor transmisión acercándose, las 48 muertes registradas en el país no deberían convertirse únicamente en una estadística. En San Martín, donde ya se contabilizan 12 fallecidos, la cifra representa una llamada de atención para fortalecer las acciones de vigilancia, prevención, vacunación y atención oportuna. La respuesta más efectiva no es esperar a que los hospitales se llenen, sino preparar desde ahora al sistema de salud y a la población para cortar la cadena de transmisión antes de que el dengue cobre más vidas.



