Más allá de las cifras y la ausencia del voto exterior, el peso demográfico de las nuevas generaciones y las mujeres plantea un desafío crucial para conectar el voto ciudadano con el futuro político y administrativo de los gobiernos locales y regionales del país.
A pocas semanas de los comicios programados para el 4 de octubre de 2026, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) han consolidado un padrón que perfila un escenario claramente definido por el protagonismo de mujeres y jóvenes menores de 30 años. Con un total de 26 314 648 electores hábiles, el proceso orientado a elegir gobernadores, vicegobernadores, consejeros, alcaldes y regidores para el período 2027-2030 presenta una particularidad logística: una reducción cercana a un millón de votantes frente a las últimas elecciones generales debido a la exclusión legal de los ciudadanos peruanos residentes en el extranjero en este tipo de votaciones subnacionales.

Dentro de este universo electoral, las mujeres superan a los hombres por casi 120 000 electoras, consolidando una mayoría femenina que en regiones como Lambayeque alcanza el 51,25%, mientras que el 25% del padrón total corresponde a jóvenes de hasta 30 años, destacando la participación de más de 2,3 millones de electores noveles a nivel nacional – con Lima concentrando casi 688 000 de ellos -. En contraste con esta masiva movilización juvenil y femenina, la participación de ciudadanos extranjeros residentes resulta casi testimonial, registrándose apenas 76 inscritos -provenientes mayoritariamente de Venezuela –, una cifra que evidencia un notorio desinterés o desconocimiento de las comunidades migrantes y que se reduce a la mitad en comparación con los 153 extranjeros habilitados en el proceso de 2022, dejando en evidencia que la configuración del poder local se jugará exclusivamente desde la voz interna de las nuevas generaciones y el electorado femenino.



