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Café de calidad: San Martín busca convertir el récord peruano en mejores oportunidades para sus productores

El histórico crecimiento de las exportaciones de café peruano confirma el potencial de las zonas cafetaleras de San Martín, donde miles de familias apuestan por calidad, asociatividad y mejores mercados para darle mayor valor a su producción

Entre las montañas, quebradas y verdes laderas de San Martín, el café se cultiva con paciencia. Cada planta necesita cuidado, cada cosecha depende del clima y cada grano lleva consigo el esfuerzo de familias que durante años han buscado mejorar la calidad de su producción. Hoy, ese trabajo encuentra un escenario favorable: el café peruano alcanzó un récord histórico de US$ 1 796 millones en exportaciones durante el último año.

La cifra, dada a conocer por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI) en el marco del Día del Café Peruano, coloca nuevamente a la caficultura nacional bajo los reflectores internacionales y abre una oportunidad para regiones productoras como San Martín, donde el café constituye una de las principales actividades económicas de miles de familias rurales.

El crecimiento no es reciente. En 2024, el Perú exportó más de US$ 1 100 millones en café, registrando un incremento de 33 % respecto al año anterior. Posteriormente, el valor de las exportaciones continuó aumentando impulsado por la recuperación de los precios internacionales y por la creciente demanda de un producto que, además del volumen, busca diferenciarse por su calidad.

Y allí San Martín tiene mucho que mostrar. En sus principales zonas cafetaleras, los productores vienen apostando por mejorar las labores de campo, la cosecha selectiva, el manejo poscosecha y la transformación del grano, procesos fundamentales para obtener cafés con mejores características y acceder a mercados especializados.

El café peruano ya está presente en 52 mercados internacionalesEstados Unidos es el principal comprador, seguido por Alemania, Bélgica, Canadá y Colombia. Cada uno de estos destinos representa una ventana para que los cafés producidos en las regiones peruanas puedan competir no solamente por cantidad, sino también por origen, calidad y características diferenciadas.

El país ocupa actualmente el noveno lugar mundial como productor y exportador de café convencional, detrás de Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia, Uganda, Etiopía, Honduras e India. Este posicionamiento adquiere especial importancia para San Martín, porque demuestra que la producción regional forma parte de una cadena que ha logrado colocar al Perú entre los principales actores del mercado cafetero mundial.

Pero detrás de los millones de dólares hay una realidad mucho más pequeña y humana. La caficultura peruana está en manos de más de 223 mil familias productoras de 16 regiones, actividad que involucra aproximadamente a 2 millones de personas a lo largo de toda la cadena de valor.

La mayoría son pequeños agricultores. El 85 % de los caficultores trabaja parcelas de entre una y cinco hectáreasmientras que solo alrededor del 20 % se encuentra asociado, principalmente en cooperativas. En una actividad donde el acceso a mercados, la asistencia técnica y el poder de negociación pueden definir la rentabilidad de una campaña, la asociatividad representa una herramienta fundamental.

Para los productores sanmartinenses, el desafío es aprovechar el reconocimiento que viene alcanzando el café peruano para que una mayor parte del valor generado permanezca en las comunidades productoras. No basta con exportar más; la tarea pendiente es producir mejor, vender mejor y lograr que la calidad sea reconocida también en el precio que recibe el agricultor.

El contexto internacional ha sido favorable. Entre 2023 y finales de 2025, los precios del café registraron un importante repunte debido a problemas de suministro, menores stocks y una mayor demanda mundial. El impacto del cambio climático sobre grandes productores como Brasil y Vietnam contribuyó a tensionar la oferta, mientras el café arábico alcanzó precios que no se observaban desde 1977.

Sin embargo, los buenos precios no deben hacer olvidar que la caficultura también enfrenta riesgos. El clima, las enfermedades, los costos de producción, la volatilidad de los mercados y las dificultades para acceder a financiamiento pueden cambiar rápidamente las condiciones de una campaña. Por ello, producir un café de calidad también significa construir una actividad más resistente y sostenible.

San Martín tiene en este escenario una oportunidad para fortalecer su identidad cafetalera. Desde las parcelas familiares hasta las organizaciones de productores, cada etapa cuenta para conseguir un grano capaz de conquistar consumidores que valoran no solo una buena taza, sino también su procedencia y la historia que existe detrás de ella.

El reto tampoco está únicamente en conquistar compradores extranjeros. El sector cafetalero peruano se ha propuesto elevar el consumo nacional de 1,2 a 1,5 kilos por persona para 2027. Si el café peruano es reconocido en otros continentes por su calidad, también existe el desafío de que los propios peruanos conozcan, consuman y valoren más el producto que nace en sus regiones.

ParaSan Martínel récord deUS$ 1 796 millonesrepresenta una señal de que el café tiene mercado y futuro, pero también una invitación a mirar más allá de las cifras. El verdadero indicador de éxito será que la calidad del grano sanmartinense abra mejores mercados, que la asociatividad fortalezca a los pequeños productores y que las familias que sostienen los cafetales puedan vivir dignamente de su trabajo.

Cada taza de café de calidad que sale de San Martín hacia el mundo no lleva solamente un sabor particular. Lleva el esfuerzo de una familia, la riqueza de una tierra y la esperanza de que producir calidad también pueda significar construir un mejor futuro para quienes cultivan el café.

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