Por Mario Ríos Vela | Biólogo I Especialista en Gestión Ambiental, Cuencas Hidrográficas y Gobernanza Territorial
La crisis ambiental de San Martín no es un problema aislado ni exclusivamente ecológico. Es también un desafío de gestión pública, planificación territorial y acceso a la información. Cuando El Niño altera, aún más, los patrones de lluvia, intensifica las sequías o favorece precipitaciones extremas, sus efectos pueden agravar la presión sobre las fuentes de agua, los bosques y los ecosistemas regionales. Ejemplos hay varios: los ríos Yuracyacu, Gera, Cumbaza y Sisa, etc.
El riesgo no depende únicamente de la intensidad del fenómeno climático, sino también de nuestra capacidad para anticiparnos, proteger las cabeceras de cuenca, ordenar el territorio y tomar decisiones oportunas. La deforestación, la expansión agropecuaria desordenada, la ocupación de zonas vulnerables – rurales y urbanas – y la contaminación hídrica reducen la capacidad de los ecosistemas para responder. Esto puede traducirse en menor disponibilidad de agua, deterioro de su calidad, afectación de la producción y mayores tensiones entre quienes dependen de este recurso: conflictos que tenemos en ciernes en la cuenca del Cumbaza.
Una investigación que desarrollé sobre la gestión ambiental regional y la prevención de conflictos socioambientales en San Martín, en 2025, revela señales preocupantes. De los 54 funcionarios y técnicos consultados, el 65 % calificó la gestión ambiental como deficiente y el 69 % consideró bajo el nivel de prevención de conflictos socioambientales. Asimismo, se encontró una relación estadísticamente significativa entre ambas variables.
Estos resultados evidencian una debilidad que debemos atender: predomina una respuesta reactiva frente a los problemas ambientales, cuando necesitamos una gestión preventiva, articulada y sustentada en información confiable.
En este escenario, los geoportales adquieren importancia estratégica. No son simples páginas web con mapas: permiten integrar y consultar información geoespacial sobre fuentes de agua, cobertura boscosa, áreas degradadas, riesgos, uso del suelo y actividades que presionan los ecosistemas.
La investigación encontró una relación positiva entre la gestión de datos y geoportales y la prevención de conflictos socioambientales. Esto refuerza la importancia de contar con información territorial organizada, actualizada y compartida para mejorar las decisiones públicas.
Pero hay una condición fundamental: la información debe ser accesible no solo técnicamente, sino también intelectualmente. No basta con publicar mapas complejos o bases de datos que solo los especialistas pueden interpretar. La ciudadanía necesita explicaciones claras, indicadores comprensibles y herramientas que respondan preguntas concretas: ¿de dónde proviene el agua que consumimos?, ¿qué amenazas afectan nuestras fuentes?, ¿qué zonas requieren protección prioritaria? y ¿qué hace el Estado para prevenir los riesgos?
San Martín necesita fortalecer su geoportal y su infraestructura de datos espaciales, articulando a los gobiernos locales, las entidades sectoriales, la academia y la ciudadanía. La información debe contribuir a planificar cuencas, vigilar el ambiente, prevenir riesgos climáticos y transparentar las decisiones que afectan al territorio.
El Niño nos recuerda que la prevención no puede improvisarse cuando la emergencia ya está presente. Proteger el agua exige conservar los ecosistemas, planificar con anticipación y convertir los datos en decisiones oportunas.
La seguridad hídrica de San Martín no se garantizará únicamente construyendo infraestructura gris. También requiere instituciones capaces de comprender el territorio, compartir información y actuar coordinadamente. Frente a una crisis climática cada vez más desafiante, gobernar con información accesible es gobernar con responsabilidad; prevenir hoy es proteger el agua y el futuro de nuestra región.



