Clima no disponible
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

A mayor informalidad, mayor peligro: San Martín no está a salvo de un terremoto

Lo ocurrido recientemente en Venezuela y Colombia debe servirnos como una advertencia: los terremotos no avisan y ningún país está a salvo. En el Perú 7 de cada 10 viviendas se construyen de manera informal, la pregunta ya no es si ocurrirá un gran sismo, sino cuántas viviendas estarán realmente preparadas para resistirlo. San Martín y la Amazonía no pueden mirar esta realidad desde lejos.

El 70 % de las viviendas del país se construye de manera informal, según el Colegio de Ingenieros del Perú. En San Martín, el crecimiento urbano, la autoconstrucción y la ocupación de terrenos sin estudios técnicos plantean una pregunta que no puede seguir postergándose: ¿estamos construyendo hogares seguros o futuras tragedias?

El terremoto que algún día sacudirá al Perú no avisará cuándo llegará ni preguntará si una vivienda fue construida con licencia o de manera informal. Y cuando ocurra, la diferencia entre una casa levantada con criterios de ingeniería y otra construida sin planos, sin estudio de suelos y sin supervisión profesional podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

La advertencia nacional lanzada por el Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) debe ser tomada con especial atención en San Martín y en la Amazonía. El ingeniero Luis Morán, presidente de la Comisión Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres del CIP, señaló que aproximadamente el 70 % de las viviendas del país se construye bajo esquemas informales y apenas el 30 % se desarrolla dentro de procesos formales, con participación de profesionales de la ingeniería.

El problema tiene un nombre conocido: autoconstrucción. Familias que, con enormes esfuerzos económicos, compran materiales poco a poco y levantan sus viviendas por etapas, muchas veces siguiendo recomendaciones de maestros de obra, familiares o vecinos, pero sin la intervención de un ingeniero que determine si la estructura tendrá la capacidad necesaria para resistir un terremoto.

En San Martín, esta situación merece una mirada especial. Ciudades como TarapotoMoyobambaRiojaJuanjuíPicota Lamas y Bellavista han experimentado un crecimiento urbano sostenido, mientras que en sus periferias aparecen nuevas viviendas y ampliaciones que no siempre avanzan al mismo ritmo que la planificación urbana.

Y no se trata solamente de cómo se construye, sino también de dónde se construye.

El Instituto Geofísico del Perú (IGP) registró el 16 de abril de 2026 un sismo de magnitud 4.9, ubicado a 38 kilómetros al sur de Moyobamba, con una intensidad de III-IV en esa ciudad. El movimiento fue una nueva señal de que la actividad sísmica también forma parte de la realidad de San Martín.

Pero la región enfrenta además peligros relacionados con las características del terreno. El propio IGP informó este año que un evento registrado en Agua Blanca, provincia de El Dorado, correspondió a un movimiento de masas provocado por la saturación de los suelos y recomendó evitar la reconstrucción de viviendas en zonas inestables ante la posibilidad de nuevos deslizamientos.

Es decir, en San Martín el riesgo puede venir de abajo y también de las laderas. Por eso, levantar una vivienda sin conocer las características del terreno es jugar con la seguridad de toda una familia.

El problema aparece cuando la necesidad de tener un techo termina superando la obligación de garantizar que ese techo pueda resistir. Una pared puede verse sólida. Una vivienda puede tener varios pisos. Una fachada puede lucir moderna. Pero eso no significa que la estructura sea segura.

Una columna mal dimensionada, una cimentación inadecuada, una mala distribución de los elementos estructurales, materiales deficientes o una ampliación realizada sin evaluación profesional pueden permanecer ocultos durante años. Hasta que llegue el terremoto.

Y allí ya será demasiado tarde.

Por eso, la advertencia del CIP debe convertirse en una llamada de atención para el Gobierno Regional de San Martínlas municipalidades y las entidades responsables de la gestión del riesgo de desastres. No basta con reaccionar después de una emergencia. Se necesita prevenir antes, identificar las zonas vulnerables, ordenar el crecimiento urbano y acercar la asistencia técnica a las familias que construyen sus viviendas con mucho esfuerzo, pero sin conocimientos especializados.

La pregunta es incómoda, pero necesaria: ¿cuántas viviendas de San Martín resistirían un terremoto de gran magnitud?

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp