Invocan a esperar resultados oficiales ante conteo ajustado.
Mientras el país espera la proclamación definitiva de los resultados, la observación internacional reconoce la solidez de la jornada electoral, pero alerta sobre los desafíos que deja una campaña marcada por la desconfianza, la confrontación y la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas.
La noche del 7 de junio de 2026 dejó al Perú suspendido en una fotografía de incertidumbre. Los primeros resultados de la segunda vuelta presidencial revelaron un escenario de empate técnico entre Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, representante de Juntos por el Perú, confirmando una de las contiendas más ajustadas de los últimos años. En ese contexto, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) presentó este 9 de junio su segunda declaración preliminar, en la que reconoció la competitividad del proceso y el adecuado desarrollo de la jornada electoral, aunque advirtió que el camino hacia estos comicios estuvo marcado por la polarización política, los discursos de confrontación y la persistencia de narrativas sobre un supuesto fraude electoral.
La misión internacional señaló que el proceso electoral transitó por semanas de incertidumbre desde la primera vuelta del 12 de abril, cuando problemas logísticos registrados en algunos distritos de Lima desencadenaron cuestionamientos públicos, investigaciones administrativas y judiciales, así como una creciente pérdida de confianza ciudadana en las autoridades electorales. Aquellas dificultades derivaron incluso en la renuncia del entonces jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, y en una serie de acciones impulsadas por diversas instituciones para esclarecer responsabilidades.
Durante ese periodo, la expectativa nacional estuvo centrada en definir quién acompañaría a Keiko Fujimori en la segunda vuelta. Recién el 17 de mayo se confirmó oficialmente que Roberto Sánchez había obtenido el segundo lugar, superando a Rafael López-Aliaga, de Renovación Popular, por apenas 21,209 votos. La demora en la proclamación de resultados redujo considerablemente el tiempo efectivo de campaña y condicionó el desarrollo del debate político.

Según la observación europea, la campaña fue competitiva, aunque de intensidad moderada y marcada por mensajes polarizantes. Mientras Keiko Fujimori centró su discurso en la seguridad, la estabilidad económica y los programas sociales, Roberto Sánchez enfocó sus propuestas en el desarrollo social, las reformas fiscales y la reducción de las desigualdades en el acceso a la vivienda, la salud y la educación. Sin embargo, el intercambio político estuvo acompañado de mensajes que apelaban al temor frente a una eventual victoria del adversario, alimentando un clima de confrontación que se trasladó también a las redes sociales y a algunos espacios mediáticos.
La misión observó además expresiones de racismo, discriminación por razones de género, origen étnico y condición social, fenómenos que, según el informe, no fueron abordados de manera suficiente por las autoridades competentes. Las hostilidades afectaron especialmente a integrantes de la fórmula presidencial de Juntos por el Perú, aunque también se registraron ataques dirigidos contra Keiko Fujimori.
Uno de los aspectos que más preocupación generó entre los observadores fue la persistencia de narrativas sobre fraude electoral. El informe identifica a Rafael López-Aliaga como uno de los principales promotores de estas versiones, a través de movilizaciones denominadas “Marchas por la Democracia”, pedidos de auditorías internacionales y propuestas de elecciones complementarias que no están contempladas en la legislación peruana. La misión concluye que muchas de estas afirmaciones combinaron hechos reales, como las fallas logísticas del 12 de abril, con acusaciones carentes de sustento, amplificadas en redes sociales mediante comportamientos coordinados y campañas de desinformación.
Pese a este complejo escenario previo, la jornada electoral del 7 de junio fue valorada positivamente por la observación internacional. Los equipos de la MOE UE supervisaron la apertura de 56 mesas de sufragio, visitaron 504 mesas durante la votación y observaron el cierre y escrutinio en 57 mesas distribuidas en todo el país. La mayoría abrió antes de las 8:00 de la mañana, contó con el material electoral necesario y respetó los procedimientos establecidos. Los observadores destacaron además la presencia de personeros en el 68 % de las mesas observadas, de fiscalizadores del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en el 94 % de los locales visitados y de representantes de la Defensoría del Pueblo en el 71 % de ellos.

La evaluación también resaltó la rapidez y transparencia del escrutinio. La ONPE comenzó a publicar resultados poco después de las 18:00 horas, alcanzó el procesamiento del 50 % de las actas a las 22:00 horas y llegó al 92 % durante la mañana siguiente. Los observadores calificaron el procesamiento de resultados como profesional, transparente y metódico, respaldado por la publicación de imágenes digitalizadas de las actas y mecanismos de verificación accesibles para organizaciones políticas y observadores.
No obstante, la misión también advirtió debilidades estructurales que requieren atención. Entre ellas figura la necesidad de armonizar los procedimientos legales para la resolución de actas observadas y evitar que situaciones similares vuelvan a poner en tensión los plazos constitucionales. El informe señala que el JNE tuvo que adoptar decisiones extraordinarias para garantizar la proclamación oportuna de los resultados, una situación que, aunque justificada por la urgencia del momento, evidencia la necesidad de futuras reformas electorales.
En materia de medios de comunicación, la observación europea concluyó que los medios estatales mantuvieron una cobertura equilibrada y neutral, mientras que gran parte de los medios privados mostraron un tratamiento predominantemente negativo hacia Roberto Sánchez y Juntos por el Perú.
Asimismo, las redes sociales estuvieron marcadas por ataques a las instituciones electorales y la difusión de contenidos engañosos relacionados con el proceso.
A la espera de la resolución de posibles impugnaciones y de la proclamación oficial de resultados, la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, encabezada por la europarlamentaria italiana Annalisa Corrado, considera que el Perú ha demostrado capacidad para organizar una elección competitiva y ordenada. Sin embargo, advierte que el verdadero desafío comienza ahora: reconstruir la confianza ciudadana, combatir la desinformación y fortalecer las instituciones encargadas de garantizar la legitimidad democrática en un país que sigue dividido por profundas diferencias políticas y sociales.



