Consolidar el patrimonio natural del Alto Mayo exige una visión geopolítica y comercial a gran escala: transformar la riqueza de la orquídea en un motor de rentabilidad sostenible para toda la región y proyectarla con fuerza internacional rumbo al mundo.
En el corazón de la Amazonía peruana, la región San Martín posee un tesoro botánico excepcional que reclama dejar atrás los límites locales para convertirse en un estandarte de desarrollo, identidad y turismo a escala nacional e internacional. En el marco del 30.º Festival de la Orquídea, la Asociación de Orquidearios del Alto Mayo (AOAM) – liderada por su presidente, Sergio Olórtegui Chamolí – ha articulado esfuerzos estratégicos con la Municipalidad Provincial de Moyobamba, a través de su Gerencia de Medio Ambiente y la administración de los Baños Termales de San Mateo.
Esta intervención ornamental y de repoblamiento en espacios urbanos y turísticos emblemáticos cuenta además con la valiosa participación de Lilian Zamora Arroyo, past presidenta de la Sociedad Peruana de Orquídeas (SPO), y el respaldo técnico del cultivador alemán Max Strauß, vinculado a la Sociedad Alemana de Orquídeas (D.O.G.).

Sin embargo, pensar en grande significa comprender que el potencial de la orquideología sanmartinense no debe ni puede quedarse circunscrito a Moyobamba. Es tiempo de que el festival florezca y evolucione hacia una plataforma descentralizada e integradora que abarque a toda la región, fortaleciendo la sostenibilidad económica y la rentabilidad de los viveros, productores y asociaciones que sostienen este rubro. Para lograrlo, es indispensable estructurar una sólida ruta turística regional y un ecosistema digital interactivo que conecte emprendimientos especializados como el vivero Orquídeas Amazónicas, atrayendo flujos turísticos de alto valor que valoren la conservación in situ.
Esta visión de expansión comercial y turística tiene un horizonte claro y global: la 25.ª Conferencia Mundial de Orquídeas (World Orchid Conference, WOC), programada en Tokio, Japón, del 17 al 20 de marzo de 2029 (con exposiciones hasta el 24 de marzo). Este magno evento internacional representa la oportunidad histórica para que el Alto Mayo y San Martín posicionen su genética floral, su investigación y sus experiencias de cultivo ante el mundo, estableciendo alianzas comerciales de alto nivel.
Para alcanzar semejante proyección, la AOAM —creada en 2013— enfatiza que la promoción turística y económica debe marchar indisolublemente ligada a la defensa férrea de los bosques y hábitats naturales que hacen posible esta biodiversidad.

Conservar las orquídeas exige blindar los ecosistemas frente a la deforestación y la extracción ilegal, recordando que las asociaciones de cultivadores deben ser consideradas por el Estado como aliadas estratégicas y tomadas en cuenta en la gobernanza ambiental. No basta con convocarlas para actos ornamentales; es necesario integrarlas en la formulación de políticas públicas, garantizando que el crecimiento del sector se traduzca en bienestar real para las familias que protegen el bosque.
Las orquídeas de San Martín no son simples adornos de temporada; son la carta de presentación de una Amazonía que exige dejar atrás la miopía local para pensar en grande. Fortalecer la rentabilidad de nuestros orquidearios, expandir el turismo especializado más allá de Moyobamba y llevar nuestra riqueza botánica hasta Tokio 2029 requiere un pacto firme entre Estado, ciencia y comunidad: o convertimos la conservación de nuestros bosques en un modelo económico próspero y sostenible, o habremos fracasado en preservar el legado más deslumbrante de nuestra tierra.



