Por: Ludwig H. Cárdenas Silva
La independencia de Maynas fue el resultado de un proceso de lucha en el que hombres y mujeres de esta región amazónica asumieron con decisión la causa de la libertad y la soberanía. Aunque la proclamación de la independencia de Maynas se realizó el 19 de agosto de 1821, la presencia y resistencia de las fuerzas realistas hicieron necesario continuar la lucha militar hasta 1822. En este proceso se libraron cuatro importantes batallas que marcaron el camino hacia la consolidación de la independencia: La Ventana, Tambo del Visitador, Rioja y Habana.
La campaña militar patriota, dirigida por el teniente coronel José Nicolás Arriola, avanzó desde Chachapoyas hacia el territorio de Maynas para enfrentar a las fuerzas realistas que tenían en Moyobamba su principal bastión. El primer gran enfrentamiento ocurrió el 10 de septiembre de 1822, en La Ventana, donde las fuerzas patriotas obtuvieron una importante victoria y obligaron al adversario a replegarse.
El 12 de septiembre se produjo la batalla de Tambo del Visitador, también conocida como combate del río Negro. Nuevamente, las fuerzas patriotas lograron imponerse, mientras los realistas se retiraban en dirección a Rioja.
Fue entonces cuando Rioja adquirió un lugar fundamental en esta campaña. El 13 de septiembre de 1822 se libró la Batalla de Rioja, uno de los episodios más significativos de la lucha por la independencia de Maynas. La confrontación puso de manifiesto la decisión de los patriotas de defender la causa independentista y permitió continuar el avance hacia el corazón del territorio amazónico. La derrota realista y su posterior retirada hacia Habana dejaron expedito el camino para el enfrentamiento definitivo.
Diez días después, el 23 de septiembre de 1822, se libró la batalla de Habana, cuya victoria patriota fue decisiva. El 25 de septiembre, las tropas de Arriola ocuparon Moyobamba, capital de Maynas, consolidándose militarmente la independencia de esta región.
Las cuatro batallas —La Ventana (10 de septiembre), Tambo del Visitador (12 de septiembre), Rioja (13 de septiembre) y Habana (23 de septiembre de 1822)— constituyen una secuencia histórica inseparable. Cada una contribuyó al desenlace de la campaña, pero la Batalla de Rioja ocupa un lugar especial por haberse desarrollado en territorio riojano y formar parte de la memoria histórica e identidad de sus habitantes.
Por ello, es especialmente destacable que este año Rioja vuelva a escenificar la Batalla de Rioja, por tercera vez, el 13 de septiembre. Esta representación histórica coincide con las festividades por el aniversario de Rioja y la XXXIX Semana Turística, convirtiéndose en una ocasión propicia para unir celebración, cultura, identidad y memoria histórica. La escenificación no debe entenderse solamente como un espectáculo, sino como un acto de reconocimiento y homenaje a quienes lucharon por nuestra libertad y soberanía nacional.
Recordar la Batalla de Rioja es recordar a todos aquellos hombres y mujeres que, en aquellos días decisivos, hicieron posible que la libertad avanzara por nuestra Amazonía. Mantener viva su memoria es también una responsabilidad con las nuevas generaciones, porque un pueblo que conoce y valora su historia fortalece su identidad y comprende mejor el significado de la libertad, la patria y la soberanía nacional.



